Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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El negocio de las postales parece estar desapareciendo. Pero, la realidad es que, los más nostálgicos siguen enviando tarjetas. A ellos, se suman los coleccionistas. Hay personas dispuestas a pagar miles de euros por una postal de Madrid. ¿Cuál es lugar menos fotografiado de nuestra Comunidad? ¿y el más famoso? ¿qué debe tener una postal para ser tan cara?

En pleno centro de la capital hay un pequeño negocio familiar que lleva cuarenta años vendiendo postales. Su actual propietaria, hija de un importante coleccionista, nos enseña en Mi cámara y yo, auténticas joyas que están a la venta. Aún se conservan en este lugar postales del siglo XIX o de la Guerra Civil; la mayoría, escritas.

En este programa, también, hemos recorrido los lugares de postal que hay en nuestra Comunidad. Algunos tan característicos como el Palacio Real o la Plaza Mayor. Otros, verdaderamente escondidos y desconocidos. Por ejemplo, en el Parque del Retiro hay un mirador con más de 100 años de historia que ha estado cerrado al público hasta ahora. Es uno de los iconos del parque y poca gente sabe que se puede subir. Desde arriba, las vistas de la capital son únicas.

Pocas veces se fotografía la naturaleza para los envíos postales. Por eso, las imágenes por las que más estaría dispuesto a pagar un coleccionista, en muchos casos, son las de naturaleza. Hay que tener en cuenta que apenas hay postales de cascadas, por ejemplo. Por eso, nos proponemos ir a las más bonitas de Madrid para fotografiarlas. En concreto, hay dos impresionantes en la Sierra Norte que muy pocos conocen.

En Torrelodones quedan los restos de la que iba a ser la obra de ingeniería más importante del mundo: La presa del Gasco. Uno de los lugares más espectaculares de Madrid. La mandó construir Carlos III para conectar Madrid con el Atlántico a través del río Guadarrama. Pero una serie de desgracias de todo tipo impidieron su construcción. Los restos de aquella ‘megaconstrucción’, en plena sierra, se pueden visitar. Constituyen sin duda una de las postales más inquietantes del mundo.

¿Cuánto estarían dispuestos a caminar para tener las mejores vistas de Madrid? Un grupo de montañeros sube cada sábado a los picos más altos de la sierra de Guadarrama. Nosotros cogemos nuestra cámara para acompañarlos y situarnos por encima de los dos mil metros de altura. Por el camino, que es una postal en sí mismo, disfrutamos de la naturaleza y de la puesta de sol. Todo sea para llegar a la cima y tener una postal de altura.