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En la Comunidad de Madrid hay aproximadamente 110 cerros. Algunos de ellos conviven entre nosotros como una cuestecilla más, como es el caso del cerro de San Blas, situado en Atocha. Según Adolfo Pérez, topógrafo que trabaja para el Instituto Geográfico Nacional, la cuesta de Moyano y su prolongación constituyen este cerro al que también se le conoce como Colina de las Ciencias.

Un cerro, ¿en Atocha?

Y, es que, según nos ha contado, “este cerro forma parte de un eje científico que planificó Carlos III cuando vino a Madrid”, quien además “determinó que aquí se iban a construir una serie de edificios con fines científicos”, como el Real Observatorio de Madrid. “Pensó que, para hacer observaciones astronómicas, este era un sitio muy adecuado porque precisamente tenía un amplio horizonte para ver estrellas”. Y no se equivocó, aunque no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se comenzó a explotar como observatorio astronómico.

Adolfo también nos lleva al cerro Almodóvar, considerado el punto más alto de Madrid capital y conocido por sus minas de sepiolita: “Aquí está una de las más grandes explotaciones de sepiolita de Europa”, nos cuenta. Pero, ¿para qué se usa este material? Para arena de gatos, sobre todo.

Además, en este programa de 'Mi cámara y yo' también conocemos el cerro de Los Locos, también conocido como el cerro de las Balas. Si por algo fue popular este espacio que se encuentra en la Dehesa de la Villa fue porque aquí venían los deportistas a entrenar. “Aquí hacíamos gimnasia cuando no había gimnasios en Madrid”, nos explica Ángel Sártir, un ex gimnasta, “a veces, nos quedábamos desnudos para hacer deporte y, por eso, le llaman el cerro de Los Locos. No se arrimaba nadie”.

¿La razón? Lo más cómodo para los boxeadores y gimnastas, sobre todo en ciertas épocas del año, era entrenar ligeros de ropa porque no existían las equitaciones que tenemos hoy en día. Aunque nunca completamente desnudos.

También viajamos hasta el cerro del Tío Pío o el parque de las Siete Tetas de Vallecas. Lo conocéis, ¿verdad? Sobre todo, por sus magníficos atardeceres, unos de los más bonitos de Madrid. ¡Hasta vemos cómo se grababa un videoclip en vivo y en directo! Pero nos la jugamos a que ninguno sabe que bajo sus pies y posaderas se encuentra una ciudad enterrada.

La verdadera historia del cerro del Tío Pío: Un poblado de chabolas sepultado

Te contamos todo esto y mucho más en #MCYdeMadridAlCerro. ¡No te lo pierdas!