Mi cámara y yo: 30 años con el AVE

Foto: Redacción |Vídeo: Telemadrid

Cada semana, un reportero del programa, Pepa Rovira, Luis Vegas, Vanessa García y Beatriz Vigil, recorren la Comunidad de Madrid para ofrecer la parte más desconocida y más cercana de la realidad, tratando siempre de ver las cosas desde otro ángulo, entrando con la cámara en la vida cotidiana de los espectadores. Una nueva temporada en la que los reporteros y los cámaras tendrán un papel protagonista.

La Alta Velocidad Española cumple 30 años. En abril de 1992 se inauguró la primera línea de tren de alta velocidad en España entre Madrid y Sevilla, convirtiendo el AVE en todo un hito para la Exposición Universal de Sevilla. Ahora España es el segundo país del mundo con más líneas de alta velocidad, y aunque antes solo había seis trenes en su flota, hoy en día se controlan 500.

El AVE ha evolucionado tanto que hasta sus precios se han pulverizado a la baja. La nueva alta velocidad ‘low-cost’ permite a los usuarios irse desde la capital a Valencia en menos de dos horas por tan solo 7 euros. Muchos usuarios jóvenes que no usaban este servicio ahora si lo hacen, ayudando a rejuvenecer el AVE.

Y si hablamos de trayectos, el más corto es el de Madrid-Toledo. Cientos de madrileños utilizan esta ruta a diario para ir a sus puestos de trabajo, ya que solo tarda 35 minutos en llegar. De hecho, es tan corto que no da tiempo a tomarse nada y por eso no hay cafetería. Este tren casi parece el metro de Madrid.

Además, el AVE ha inaugurado su última ruta, Madrid-Ourense, logrando rebajar hasta en una hora el tiempo de viaje. Los viajeros pueden disfrutar de servicios de restauración y confort, y hasta de vagones que van totalmente en silencio. Y al bajar de este tren no pueden perderse las famosas termas de Ourense, reconocida como la segunda ciudad europea con más aguas termales.

Los sueldos de los profesionales ferroviarios pueden ascender hasta los 50.000 euros anuales

Después de viajar tantos kilómetros estos trenes de alta velocidad necesitan revisiones continuas. El taller de la base de Santa Catalina tiene una capacidad de mantenimiento de hasta 48 trenes, donde los técnicos los reparan y comprueban que están en perfecto estado. Allí entramos hasta en la cabina de un AVE, donde nos cuentan que alcanza una velocidad de hasta 300 kilómetros por hora y necesita tres kilómetros de distancia para detenerse por completo.

Si piensan en cambiar de trabajo, quizá quieran estudiar para convertirse en maquinista. Los sueldos de estos profesionales ferroviarios pueden ascender hasta los 50.000 euros anuales. Pero primero tendrán que pasar por la ‘autoescuela’ del AVE, hacer un curso de formación que cuesta alrededor de 21.000 euros y acumular hasta 40 horas de conducción de simulador, una maquina que recrea situaciones reales dentro de la cabina de un AVE.

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