Un tesoro escondido durante 170 años: así era la Puerta del Sol
10 placas fotográficas de vidrio en negativo y 18 en positivo de Chales Clifford
Un auténtico tesoro fotográfico de Madrid ha salido a la luz. Son los negativos originales con los que el fotógrafo Charles Clifford retrató la Puerta del Sol a mediados del siglo XIX, unas imágenes que permiten viajar en el tiempo y descubrir cómo era uno de los lugares más emblemáticos de la capital antes de su gran transformación.
Clifford, fotógrafo de la corte de Isabel II, dejó constancia de la reforma de la Puerta del Sol en 1857. Los positivos de aquellas fotografías se conservaban desde hace décadas, pero los negativos originales llegaron el año pasado al Archivo General de la Administración, donde ahora son objeto de conservación y estudio.
"Aquí puedes ver las fotografías de Charles Clifford de la Puerta del Sol de 1857. Los positivos los tenemos desde marzo de 1981 y los negativos, los que llegaron el año pasado. Son placas de vidrio que llegaron en esa caja de madera donde indica además su procedencia", nos explica Senia Fernández, facultativa del Archivo General.
Las imágenes muestran una Puerta del Sol muy diferente a la que conocemos hoy. Es el momento previo a su ensanche, cuando se derribaron algunos de los edificios que ocupaban el entorno para dar forma a la plaza que ha llegado hasta nuestros días.
"Esta es la Puerta del Sol justo antes del ensanche, es decir, se derribaron algunos edificios para proyectar la Puerta del Sol que hoy día conocemos. De hecho, el único edificio que se mantiene de estas imágenes es el de la antigua Casa de Correos, que lo vemos ahí con el reloj".
Pero el verdadero valor del hallazgo está también en los propios negativos. Se trata de placas de vidrio realizadas mediante una técnica fotográfica de la época que requería un complejo proceso de elaboración.
"El vidrio se preparaba utilizando colodión, que es una sustancia que se obtenía de transformar el algodón con ácidos fuertes. Una vez el negativo estaba procesado, lo que se hacía era ponerlo en contacto con papel copy", explica Carla Adobado, restauradora del Archivo General.
El paso del tiempo, sin embargo, ha dejado huella en algunas de estas placas. Por eso, antes de poder digitalizarlas y facilitar su estudio y consulta, los especialistas trabajan en su estabilización y conservación.
"Hemos realizado un montaje provisional de conservación, que consiste en poner una base de cartón neutro rígido para poder manipular bien las placas, unos topes que hemos realizado también con cartón neutro para que la placa no se desplace cuando la tengamos que manipular".
El objetivo es preservar estos fragmentos de cristal para que puedan seguir contando, más de 160 años después, cómo era Madrid. "La intención sería estabilizar los fragmentos para que se puedan posteriormente digitalizar".
Son imágenes que permiten observar edificios, calles y espacios que ya no existen y que convierten estos negativos en mucho más que antiguas fotografías: son un documento excepcional de la transformación de la capital.
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