Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
(Actualizado

Con la llegada de la época de lluvias, Móstoles pone en marcha su campaña preventiva para evitar inundaciones y garantizar que el agua pueda circular con normalidad por las calles. Un equipo de operarios trabaja estos días en la limpieza de los imbornales y alcantarillas de distintos puntos del municipio.

La campaña se centra especialmente en aquellas zonas donde, por su configuración urbana o por la presencia de determinados árboles que generan una gran cantidad de hojas, existe un mayor riesgo de acumulación de agua.

"Es una campaña que hacemos preventiva en las calles que más o menos sabemos que tenemos problema por su forma arquitectónica y sobre todo porque tenemos un tipo de árbol que genera mucha hoja y que sabemos que al final vamos a tener inundaciones", nos explica Raúl.

Rescatan un buitre leonado tras posarse en una señal de tráfico en la A-5 en Móstoles

Los trabajos están repartidos por los seis distritos de Móstoles. Hoy, las labores se han concentrado en el distrito 2, en la zona Norte-Universidad, donde los operarios han revisado y limpiado las canalizaciones para dejarlas preparadas antes de los episodios de lluvia.

Para las canalizaciones horizontales se utiliza agua a presión. "Sale agua a presión por aquí y mediante un cabezal va empujando agua y va rompiendo los tapones y arrastrando la suciedad", nos explica Alfonso mientras muestra el procedimiento.

El trabajo también se realiza en los imbornales, donde la acumulación de hojas puede impedir el correcto paso del agua. En estos casos, los operarios comienzan retirando manualmente los restos de mayor tamaño.

Móstoles anuncia 249 viviendas protegidas con un 75% reservado a vecinos del municipio

"Lo primero que hacemos es una limpieza del grueso de las hojas a través de palas, palas estrechas especiales. Luego se recoge el grueso de las hojas, se echan en bolsas que van a la zona de residuos", nos cuenta Antonio.

Una tarea preventiva que se repite cada temporada y que busca adelantarse a las lluvias para reducir el riesgo de atascos e inundaciones. Alcantarillas limpias y canalizaciones despejadas para que, cuando llegue el agua, pueda seguir su camino.