La vida bajo la ventana de unos vecinos en Usera: chabolas y basura en un solar abandonado
Se teme que puedan llegar plagas o producirse incendios
Los residentes del barrio de San Fermín-Orcasur, en el distrito de Usera, viven con creciente alarma y desesperación la situación de abandono y degradación de un gran solar delimitado por la Avenida de Andalucía, la Avenida de Los Rosales, la calle de Antequera y la calle del Campo.
Lo que debería ser un espacio a la espera de un equipamiento público se ha convertido en un "espacio multiusos para mal": un aparcamiento disuasorio caótico, un vertedero incontrolado y, en los últimos meses, un asentamiento chabolista.
El problema no es nuevo, pero se ha recrudecido. "Yo llevo 29 años viviendo aquí. Al principio eran casitas bajas. Fueron tirándolas poco a poco e iba quedando así", explica Toñi, una de las vecinas.
Tras años de abandono, el solar fue usado como vertedero irregular. "Esto es antes de las chabolas. Se tomó como si esto fuera un vertedero y se echa absolutamente de todo: cartones, bolsas, restos de electrodomésticos", afirma Paloma, otra residente.
En los últimos tres o cuatro meses, la situación ha dado un giro peor con la aparición progresiva de chabolas. "Montaron primeramente una cosita como un toldo… y hace como una semana aproximadamente, quizás diez días, han puesto una segunda justo en la valla donde vivimos y hace tres o cuatro días otra más", detalla Paloma.
Los vecinos denuncian que la convivencia con el asentamiento es insalubre y peligrosa. "Aquí hacen sus necesidades, vienen, queman coches. Es que vienen aquí y se ponen a quemar vehículos. Las explosiones y todo… en verano el humo negro, el peligro de que tenemos toldos que es que es un peligro", añade Toñi con preocupación.
El temor a las plagas por la acumulación de basura es otra de las grandes preocupaciones. Yolanda, otra vecina, se niega a pasear a su perro por la zona y asegura haber visto ratas. Los residentes, cansados de años de olvido, claman por una solución definitiva.
Confían en que las administraciones competentes actúen para limpiar, vallar y controlar el solar, y que finalmente se cumpla el destino previsto para ese espacio: la construcción de un equipamiento público que sirva para el bien de la comunidad y ponga fin a una degradación que sufren desde sus ventanas.
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