Vídeo: EVA S. CUESTA | Foto:Telemadrid
(Actualizado

Uno de los perfiles más fotografiados y queridos de Madrid, el Edificio Metrópolis, está a punto de escribir un nuevo capítulo en su ya centenaria historia.

Tras permanecer cerrado desde 2019, y coincidiendo con el 115º aniversario de su construcción original, el emblemático palacete de la esquina de Gran Vía y Alcalá reabrirá sus puertas este próximo viernes convertido en el Club Metrópolis, un exclusivo club privado internacional que, sin embargo, abrirá algunos de sus espacios a todos los madrileños.

Construido entre 1907 y 1910 e inaugurado el 21 de enero de 1911, el Metrópolis fue un hito de la modernidad en la naciente Gran Vía. Con un aire afrancesado y estilo neorrenacentista, fue pionero en el uso del hormigón armado en España.

Su majestuosa cúpula, a 45 metros de altura y cubierta por miles de escamas de pizarra natural y pan de oro, coronada desde 1977 por la estatua de la Victoria Alada, es una imagen inseparable del skyline madrileño.

Cuatro siglos en el IES San Isidro de Madrid, el instituto más antiguo de España

Un interior histórico, una nueva vida

Tras varios usos y propietarios a lo largo de un siglo, el edificio ha sido sometido a una minuciosa restauración. "Es una gran responsabilidad y un honor", afirma Antonio Menéndez, director del Club Metrópolis.

"Por primera vez en muchísimos años, el edificio estará abierto a todos los madrileños". El proyecto ha trabajado codo con codo con las instituciones de Patrimonio para respetar y recuperar elementos históricos, como las vidrieras interiores, restauradas por el especialista del Museo del Prado.

En sus cerca de 6.000 metros cuadrados distribuidos en ocho plantas, el club albergará un hotel boutique de 19 habitaciones y varios espacios gastronómicos, dos de los cuales serán accesibles al público sin necesidad de ser socio.

Un taller de Madrid da una segunda vida sonora a la basura: crea instrumentos con material reciclado

En la planta 0, los visitantes podrán disfrutar de:

  • Barra de Oricios: Un concepto gastronómico asiático, especializado en crudo, situado bajo la espectacular cúpula. "Más madrileño no puede ser este espacio", señala Menéndez.
  • Tasca Fina: Un homenaje a la tasca tradicional española, dedicada al tapeo y los embutidos, concebido como un "espacio democrático".

    En la planta inferior, se encuentra el peculiar Spa de Langostas, un espacio de carácter nocturno. "Es un spa para las langostas, no para las personas", aclara el director. Inspirado en las clásicas marisquerías, aquí los clientes pueden elegir el marisco que degustarán, en una propuesta centrada en la brasa para carnes y pescados.

    La joya: la terraza bajo la Victoria Alada

    Sin duda, el broche de oro lo pone la terraza. "Es uno de los sitios más espectaculares", describe Menéndez. Con vistas únicas a la calle Alcalá y a la Gran Vía, y con la icónica Victoria Alada casi al alcance de la mano, esta terraza promete convertirse en uno de los miradores más codiciados de la capital. "Desde fuera impone a la ciudad, pero desde aquí, tan de cerca, es todavía más maravillosa".

    115 años después de su primera inauguración, el Metrópolis se reencarna, conservando su alma histórica mientras se adapta al presente. A partir del viernes, no solo será la silueta de una postal, sino un lugar donde, al menos en parte, Madrid podrá volver a entrar.