Centenares de ratas campan a sus anchas en las inmediaciones de la calle Cullera, en el barrio madrileño de Lucero. Salen de día y, sobre todo, al caer la noche, y los vecinos aseguran que los roedores ya no tienen miedo de acercarse a las personas.
El parque de la zona está plagado de madrigueras. Algunas tienen unas dimensiones considerables y, según los residentes, a partir del atardecer se convierten en la puerta de entrada y salida de decenas de ratas.
"Estos son los agujeros más chiquititos. Mira, por aquí salen por la noche. A partir de las ocho y media, las nueve, ya no nos podemos estar en el parque", nos cuenta una vecina.
Los residentes intentan taponar las madrigueras por sus propios medios, pero aseguran que no sirve de nada. Los roedores vuelven a abrirse paso. Los vecinos calculan que puede haber más de 80 puntos desde los que salen las ratas.
Una situación que, según denuncian, llevan sufriendo desde hace dos años y que, lejos de mejorar, aseguran que va a más.
Y la preocupación aumenta porque, según algunos residentes, las ratas ya habrían llegado incluso hasta el interior de algunos domicilios. Una vecina asegura que uno de estos roedores llegó a morder a su hijo.
"Le llegó a morder el dedo y empezó a coger un virus. Estuvo ingresado 35 días en el 12 de Octubre. Tengo todos los papeles y tengo todo que lo puedo demostrar", afirma. Según su relato, los médicos le indicaron que podía tratarse de una infección provocada por un roedor, aunque esta relación médica no ha sido comprobada de forma independiente.
Los vecinos también apuntan a otro de los focos del problema: los contenedores de basura. Están llenos de bolsas hasta el punto de que las tapas ni siquiera pueden cerrarse. Una acumulación de residuos que facilita que los roedores encuentren alimento.
"No respetan ni a la gente. Ya pasan por al lado de la gente. Son así de grandes, como 22 centímetros", relata otro vecino.
Ante esta situación, el Ayuntamiento nos confirma que ya ha iniciado los tratamientos para intentar acabar con el problema. Además, hacen un llamamiento a los vecinos para que eviten depositar bolsas de basura fuera de los contenedores.
Mientras tanto, los residentes siguen reclamando una solución. Temen que las ratas terminen entrando en más viviendas y advierten de que, cuando cae el sol, el parque deja de ser un lugar seguro para ellos.