Alerta roja en el Jarama: los vecinos temen una nueva riada ante la crecida del río
Si se desborda puede volver a afectar a comercios y viviendas
Una nueva alerta roja por el desbordamiento inminente del río Jarama ha sumido en la angustia a los vecinos y comerciantes de su ribera, que aún no se han recuperado de los destrozos causados por la gran riada del año pasado.
El miedo a que la historia se repita es palpable en cada mirada al cielo, que no deja de soltar agua, y en el recuerdo aún fresco de la devastación.
En primera línea de la amenaza se encuentra el Restaurante Jarama. Su propietario, Basil, revive con horror lo sufrido hace casi doce meses: "Aquí teníamos en el patio más de 60 centímetros de agua, había zonas de casi un metro dentro de la carpa... y en los salones había agua de unos 40 centímetros. Me destrozó todo totalmente", relata mientras señala las marcas aún visibles de aquella inundación.
Ahora, la alerta roja supone una pesadilla que podría tener un final trágico para el negocio. "Hemos trabajado casi un año para arreglar la pérdida. Ahora, que venga otra vez esto... significa a lo mejor cerrar el restaurante", afirma con desesperación.
Los vecinos no olvidan. En el polideportivo municipal de San Fernando de Henares, un residente recuerda: "Todo el polideportivo se quedó bastante… sobre todo, la parte de la piscina y los campos de fútbol, se quedó todo lleno de fango, agua, lodo…".
Aunque se ha trabajado en la limpieza, las secuelas perduran. Un trabajador de las instalaciones confirma que los daños fueron profundos: "La parte que está un poco debajo del suelo era inaccesible. Estaba totalmente inundada, o sea que al final eso es difícil de reparar de un año para otro".
Ante el nuevo peligro, el Ayuntamiento ha colocado vallas para cortar el paso en las zonas más vulnerables. "Toda esta zona es como que tiene peligro a volver a inundarse si vuelve a haber…", explica el mismo vecino.
Un paseo por la ribera del Jarama es un recorrido por las cicatrices de la última crecida. En un merendero aún impracticable, los restos son elocuentes. Claudia, una vecina, señala: "Todo esto del mes de marzo y este año, bueno, ya veremos, pero ha empezado antes que el año pasado. Luego claro, quedan los restos de los trapos, los plásticos…".
La fuerza del agua dejó su huella en la vegetación: troncos, basura y papeles enganchados en las ramas altas de los árboles siguen allí, testimonios mudos del nivel que alcanzó la riada.
Con la mirada puesta en un río que no deja de crecer y en un cielo plomizo, los vecinos del entorno del Jarama contienen el aliento. Su único deseo es que la lluvia cese, para evitar que el temido "otro año" de reconstrucción, o algo peor, tenga que empezar de nuevo.
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/kicker}} {{#title}} {{#text}}{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/title}}{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{#href}} {{ text }} {{/href}} {{^href}} {{ text }} {{/href}}
{{/text}} {{/kicker}} {{#title}} {{#text}}