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(Actualizado

Los comercios centenarios de Madrid afrontan el envite del coronavirus lo mejor que pueden. Forman parte de la historia de la ciudad, pero la historia no hace caja.

Ángel Manuel García, es presidente de la Asociación de Comercios Centenarios de Madrid. La continuidad familiar es básica para la supervivencia de estos negocios: “No puedes cumplir cien años con tu propio trabajo”, dice García.

Félix Colomo es propietario de varios locales famosos en el centro de Madrid. Hablamos con él al salir de la cocina de La Posada de la Villa, declarado junto al resto de centenarios, Bien de Interés Turístico y Cultural este año: “Para las cenas no abrimos porque ahora no hay clientes”, asegura.

Félix rehabilitó este local en 1981 cuando iba a ser derribado y se queja del escaso apoyo que, a su juicio, están teniendo por parte de las administraciones: “¿para qué lo declaran BIC si luego nos ponen tantas trabas… Lo estamos pasando bastante mal por las restricciones”.

“Un porcentaje de nuestra clientela es gente de paso y en el centro ha descendido mucho"

La Farmacia Lavapiés sigue abierta desde 1882, en estos momentos con María Esteban al frente. La pandemia ha afectado en menor medida a la farmacia en comparación con otros comercios centenarios, pero también notan sus efectos: “Un porcentaje de nuestra clientela es gente de paso y en el centro ha descendido mucho. Además hay mucha gente mayor que se ha marchado a otras residencias y no han vuelto”, asegura.

En los primeros días de la pandemia la falta de material “fue horroroso”, cuenta la farmacéutica, “sentías impotencia de no tener material para los clientes, aunque medicamentos no han faltado”, afirma.

La diversificación del negocio está salvando a otro de los comercios centenarios de Madrid, la Antigua Relojería de la calle de la Sal, que abrió sus puertas en 1880. Reyes e Ignacio García son la tercera generación al frente del negocio: “Aquí seguimos como podemos”, asegura Reyes.

Una parte importante del negocio se ha mantenido incluso durante el confinamiento, ya que no solo venden sino que reparan. “Aparte tenemos la tienda online y la física, que se resiente porque ha descendido el paso de clientes”.

En la capital hay 167 locales centenarios. Son negocios que han resistido -no todos- a guerras, crisis y pandemias. Siguen haciendo historia con la ciudad.