Ferran Adriá nos presenta 'La Huella de elBulli': "La gente puede pensar que soy un tío raro, pero soy muy normalito"

  • "Lo más importante que hizo elBulli fue decirle a dos generaciones: cuestionaros todo, pensad, reflexionar y sed libres"

Quería ser Johan Cruyff y ha acabado convirtiéndose en el chef más influyente de las últimas décadas, gracias a un concepto de creación culinaria que trasciende a la propia gastronomía.

Ferran Adrià visita Onda Madrid para contarnos el legado de elBulli, recogido ahora en el documental ‘La Huella de elBulli’, que acaba de presentarse en el Festival de San Sebastián y que se estrena próximamente en Movistar+

El cocinero ha preferido que otros cuenten lo que ha significado la cocina de elBulli, “yo me harto un poco de hablar de él”, comenta entre risas en Madrid Directo.

En ese sentido, Ferran destaca la aparición en la cinta de su mujer Isabel: “Es la primera vez que sale públicamente. Yo quería que lo hiciera porque ella también es una ‘bulliniana'. Gracias a su paciencia, su cariño, su amor a mí y al proyecto, ha hecho que continuara”.

Su faceta privada ocupa un discreto segundo plano en el documental. ¿Qué hay del verdadero Ferran en la película?: “Seguramente sale muy poquito, solo tres o cuatro minutos del Ferran, no del Ferran Adrià. La gente puede pensar que porque hago una cocina rara soy un tío raro, pero lo que ven es un tío muy normal, que viste normal y que hace cosas normales: me gusta el cine, el teatro, salir con los amigos… ”.

"Si algo ha conseguido elBulli es hacer de esta profesión algo aspiracional"

ElBulli ha provocado un cambio de paradigma en la gastronomía internacional, más allá de la cocina espectáculo de las esferificaciones, las espumas o las deconstrucciones, pero, según Adrià, lo más importante que hizo fue decirle a dos generaciones: "cuestionaros todo, pensad, reflexionar y sed libres, porque siendo libres podéis hacer cualquier tipo de cocina… Si algo ha conseguido elBulli es hacer de esta profesión algo aspiracional”, asegura el chef.

La propuesta revolucionaria del equipo de elBulli tiene su germen en la reflexión. La falta de vocación inicial de Adrià y Albert se transformó en cocina de vanguardia gracias a su inconformismo: “Pensar es la materia prima de cualquier proceso creativo”.

Algo que se ha convertido en el ingrediente único de su legado: “Mi vida es la creación y he utilizado la cocina como lenguaje. Cocinar es fácil, otra cosa es crear, sobre todo si lo haces a máximo nivel, como fue nuestro caso. Era un reto diario autoimpuesto”, explica el chef.

"Durante 400 años estuvimos en la dictadura de la alta cocina francesa y nadie podía pensar en una alta cocina mexicana o española"

A pesar de su experiencia, Adrià es consciente de que nunca se acaba de aprender del todo. “Por ejemplo, no es necesario beber durante las comidas. Esto me lo enseñaron hace poco y me quedé pasmado”, confiesa el cocinero.

Adrià es uno de los personajes más influyentes de nuestro tiempo, pero, a su juicio, la notoriedad y los premios se miden realmente con perspectiva: “El tiempo te lo dice todo. Considero importante a alguien que aguanta al menos 50 años. Veremos lo que se dirá de elBulli cuando pasen esos años, aunque el cambio de paradigma que ha supuesto, seguramente, será necesario para contar la historia de la gastronomía”.

ElBulli -insiste- nunca volverá a ser un restaurante, “no tiene sentido”, dice Adrià, pero la sede se abrirá en 2023 como ‘elbulli1846’, un centro expositivo relacionado con la cocina y el proceso de creación. El legado continúa.