Sheila Ocaña y Caty de Oliveira visibilizan el lipedema y el retraso en su diagnóstico
Ambas denuncian la estigmatización y el dolor físico y emocional de una enfermedad aún desconocida
Sheila Ocaña y Caty de Oliveira han compartido su experiencia con el lipedema, una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres y que, según relatan, suele tardar años en diagnosticarse.
En el caso de Sheila, el diagnóstico llegó a los 40 años; en el de Caty, a los 36, aunque los síntomas comenzaron en la adolescencia.
Ambas coinciden en que durante años convivieron con el dolor constante en las piernas y con el estigma social relacionado con el peso. “Nos decían que era retención de líquidos, constitución ancha o simplemente sobrepeso”, explican.
Sin embargo, subrayan que la principal diferencia es que en el lipedema la grasa es dolorosa, algo que no ocurre con la celulitis común.
Hoy ambas buscan dar visibilidad a una enfermedad que sigue siendo poco conocida y reivindican la importancia de un diagnóstico temprano, así como el fin de los prejuicios hacia los cuerpos y las enfermedades invisibles.
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