Alejandro Davidovich se convirtió en el primer semifinalista del Másters 1.000 de Shanghái tras la retirada por lesión en el primer set de su rival, el francés Arthur Géa.
El galo no pudo entrar con peor pie en el partido: empezó sacando y no fue capaz de ganar ni un solo punto en ese turno, y si no se fue 3-0 abajo directamente fue porque en el siguiente salvó otras dos bolas de quiebre con estilo, colando dos aces consecutivos.
Foki volvió a romper en el quinto juego, tras el cual Géa pidió asistencia médica por unos problemas en la zona del cuádriceps y cadera derecha que no solo se revelaron como la causa de su pobre arranque sino que le forzaron a abandonar inmediatamente después, con un resultado parcial de 4-1 y tan solo 22 minutos sobre la pista.
Este año, Davidovich ya ha batido su mejor marca en Shanghái, que databa del año pasado, cuando cayó en tercera ronda ante el ruso Daniil Medvedev.
Esta es la cuarta ocasión en que el malagueño consigue meterse entre los cuatro mejores de un torneo de esta categoría, donde alcanzó la final en Mónaco 2022 pero no pudo alzarse con el trofeo al caer ante el griego Stefanos Tsitsipas.
Rafa Jódar podría duplicar la presencia española en semifinales el viernes, cuando se medirá al noruego Casper Ruud.
Agradecido por tener más tiempo de recuperación física de cara a la semifinal
Davidovich señaló que "estoy agradecido de tener un par de días más para que mi cuerpo se recupere mejor" para afrontar la semifinal, en la que se medirá al alemán Alexander Zverev, confirmado como número 1 del ranking en 2026.
Davidovich aseguró ante los medios que se trataría de "una prueba más" para demostrar su nivel: "Son retos muy bonitos, para ver qué tengo que mejorar a nivel tenístico y a nivel mental. Y porque, al final, juegas para estos momentos, para ver dónde fallas contra los mejores del mundo".
Preguntado por los recientes problemas físicos de Zverev, lleva todo el campeonato arrastrando molestias en un tobillo, Davidovich descartó que eso le de una ventaja extra: en su opinión, el teutón "lidia muy bien con el dolor" y el australiano "no habría ganado todos estos partidos" si no estuviera totalmente recuperado.