Durante décadas, su nombre ha permanecido en un discreto segundo plano. Sin embargo, la figura de Victorina Durán emerge hoy como una de las más singulares y rompedoras de la cultura española del siglo XX. Artista, intelectual y referente en la lucha por la visibilidad de las mujeres, su trayectoria refleja una vida adelantada a su tiempo.
Durán formó parte del entorno de la histórica Residencia de Estudiantes, pero su mayor aportación fue la fundación del Lyceum Club Femenino, un espacio pionero donde las mujeres podían compartir ideas, debatir y desarrollarse culturalmente sin depender del paraguas masculino.
El Lyceum no era solo un lugar de encuentro, sino una declaración de intenciones. Frente a otros círculos culturales mixtos, impulsados por figuras como Carmen de Burgos o Sofía Casanova, este club reivindicaba la voz propia de las mujeres en el ámbito científico, artístico y literario.
Durán fue también fundadora del llamado Círculo Sáfico de Madrid, un colectivo de mujeres lesbianas en una época en la que la visibilidad suponía un auténtico desafío. Lejos de ocultarse, vivió su identidad con naturalidad y la reflejó en sus memorias.