Andrés Trapiello, enamorado del Rastro: “Es el Rastro del universo”
El escritor resume en pocas horas la “comedia humana” que se despliega cada domingo entre calles y plazas de Madrid
En Madrid hay rituales que funcionan como marca ciudad. Y pocos tienen tanta tracción emocional como el Rastro.
Entre sus calles y plazas, cada domingo se activa un ecosistema propio: objetos, voces, encuentros y despedidas en un formato que no se replica igual en ningún otro punto del mapa.
Quien mejor lo resume, con la autoridad de la constancia, es el escritor Andrés Trapiello, visitante fiel “casi” semanal desde hace décadas.
En su testimonio, Trapiello define el Rastro con una frase que condensa el fenómeno: “El Rastro de Madrid es el Rastro del universo”.
Y lo explica con una imagen potente: en un margen estrecho de la ciudad concurren “1.000 mundos, 1.000 universos, 1.000 historias, 1.000 vidas” que llegan y se van con la misma rapidez. Para él, la clave está en la actitud del paseante: hay que ir atento, porque lo valioso no siempre es lo caro, sino lo que se escapa si no lo miras a tiempo.
Trapiello sitúa la experiencia en un tiempo muy concreto: dos o tres horas. Un tramo corto en el calendario, pero de alta intensidad humana. Lo llama “una especie de comedia humana universal” que se repite cada domingo —con una excepción muy madrileña: “excepto los que llueve”.
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