El Departamento de Housekeeping ha sido este jueves el eje de una práctica formativa que mira al futuro sin perder de vista los estándares tradicionales de la hotelería.
En un aula convertida en habitación de hotel, los estudiantes del ciclo formativo de Gestión de Alojamientos Turísticos han puesto en práctica los conocimientos teóricos adquiridos sobre la revisión de habitaciones por parte de la gobernanta o el gobernante, figura clave en la cadena de calidad del establecimiento.
Con método y siguiendo el orden de las agujas del reloj, como dicta el procedimiento clásico del sector, las alumnas han comprobado de manera minuciosa el estado del minibar, la iluminación y la limpieza general de la estancia. El uso del paño para detectar posibles restos de polvo ha permitido verificar, con criterio profesional, que los estándares se cumplen al detalle.
Especial atención se ha prestado al estado de las camas, donde se ha evidenciado la importancia de la precisión en aspectos como el remate de las esquinas. Cuando el acabado no resultaba plenamente satisfactorio, la gobernanta ha intervenido para corregirlo, garantizando que el cliente encuentre la habitación en condiciones óptimas. “Tiene que quedar perfecta”, ha sido la consigna que ha guiado la práctica.
En línea con una visión moderna y responsable del oficio, el alumnado también ha trabajado la prevención de trastornos musculoesqueléticos que afectan tradicionalmente a las camareras de pisos. La sesión ha incorporado criterios de ergonomía y posturas adecuadas para minimizar riesgos laborales, reforzando así una cultura de trabajo sostenible y segura.
La simulación ha incluido además la gestión de objetos olvidados por los clientes. Ante el hallazgo de un libro y un cargador, la estudiante ha cumplimentado correctamente el parte de objetos perdidos, demostrando competencia en los protocolos administrativos del departamento.
Superada con éxito la revisión de la habitación, la práctica ha continuado en el baño, donde se han comprobado la grifería, el suministro de papel higiénico con su característico plegado en origami y el estado de las superficies. Como valor añadido, las toallas decoradas con figuras, en este caso, un simpático osito, han evidenciado el componente artesanal y estético que sigue formando parte de la tradición hotelera.