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Dos semanas antes del comienzo del curso escolar en Madrid, las imprentas viven uno de los momentos de mayor actividad del año. La demanda de libros de texto se dispara en estas fechas y empresas como Gráficas Monterreina, situada en Pinto y con más de 70 años de historia, llevan meses preparando este pico de trabajo que culmina con la llegada de los estudiantes a las aulas.

Es un proceso largo que comienza en enero y se extiende hasta junio, cuando se cierra la producción principal. Durante esos meses, las máquinas funcionan sin descanso para garantizar que los materiales estén listos antes del verano.

La directora general de la empresa, María José Muñoz González, explica que la capacidad de producción es clave y comenta que, "debido al gran parque de máquinas que tenemos, empezamos desde la impresión y acabamos en la encuadernación", una labor que, añade, es posible porque "puedo contar con el mejor equipo humano".

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Imprenta Monterreina, Pinto | Telemadrid
Persona trabajando en la imprenta Monterreina, Pinto | Telemadrid

La planificación es estricta y la directora recuerda que "antes del verano tienen que estar ya en los centros educativos, en las grandes superficies y centros de distribución".

"En los colegios en primavera es cuando prescriben, ya saben todo el material que necesitan. Las editoriales ajustan ahora las pequeñas reimpresiones, pero nosotros ya hemos acabado"

Este año, la empresa habrá impreso casi cinco millones de libros de edición y de texto, una cifra que representa aproximadamente el 8% de su facturación. Monterreina combina tradición y tecnología para mantener la calidad en cada fase del proceso, desde la impresión hasta la encuadernación final.

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Muñoz insiste en que el papel es un material delicado que requiere condiciones específicas, explica que "el papel es una materia viva, por lo tanto, necesita una temperatura y una humedad para que siempre esté estable".

Por ello, los controles durante la impresión son constantes y exhaustivos, y una vez que el papel entra en máquina, el seguimiento es aún más riguroso porque "lleva unos controles muy estrictos de calidad".

Con el curso a la vuelta de la esquina, las imprentas ultiman las últimas reimpresiones y ajustes. Las máquinas continúan trabajando para responder a la demanda de colegios, familias y editoriales, cerrando así un ciclo que se repite cada año.