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Lo que empezó como un gesto solidario se ha convertido en una situación límite. Una vecina de Entrevías denuncia que la amiga a la que acogió en su casa junto a sus cinco hijos se ha convertido en su okupa y se niega a marcharse, seis meses después de lo pactado.

Vale decidió ayudar a una buena amiga que, según le contó, estaba sufriendo malos tratos por parte de su pareja. Le ofreció una habitación de su vivienda por un máximo de 2 meses, el tiempo necesario -según el acuerdo- para que pudiera recibir una herencia procedente de Ecuador y alquilar otra casa.

Ese dinero nunca llegó y la estancia se ha prolongado ya más de 6 meses. La mujer vive en una habitación con sus cinco hijos, cuyas edades oscilan entre los 4 y los 19 años, y no está dispuesta a abandonar la vivienda.

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"Ya son varias las amenazas que vengo recibiendo y que ya he denunciado. La madre de los chicos hay una frase que utiliza mucho y dice que ella "mata y come del muerto" por sus hijos", nos cuenta Vale.

La convivencia en el domicilio se ha vuelto insostenible. Vale denuncia insultos y agresiones y asegura que le hacen "la vida imposible". "El marido me ha llegado a empujar contra la puerta, el hijo me ha lanzado una patada... Tengo certificados médicos", reconoce.

"El marido me ha llegado a empujar contra la puerta, el hijo me ha lanzado una patada..."

Incluso ha tenido que instalar candados en las habitaciones y teme que pueda ocurrir una tragedia porque la mujer cocina con butano dentro del cuarto. "Ellos incluso dejan abierto el gas de mi cocina para que se salga, sin darse cuenta de que el daño no solo me lo van a hacer a mí", motivo por el que Vale esconde la bombona en su cuarto.

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A esta situación se suma un problema económico. Tras un corte de luz por impago, los okupas se engancharon ilegalmente al suministro. Como consecuencia, Vale está pagando de forma fraccionada una multa de 1.400 euros.

La paradoja del caso es que la mujer alojada ha denunciado a Vale en dos ocasiones y ha logrado una orden de alejamiento de 3 meses para la pareja de la propietaria, que intentó quitarle las llaves de la casa a la mujer.

Vale está embarazada y se encuentra en una situación especialmente vulnerable. Los 950 euros del alquiler los afronta con su subsidio y con trabajos esporádicos de su pareja. Además, tiene otros tres hijos en Ecuador, uno de ellos nacido en España, y no puede solicitar la reagrupación familiar porque la habitación continúa ocupada.

Ante este escenario, el abogado de Vale ya ha iniciado los trámites para solicitar el desahucio.

Por su parte, Yadira, que es el nombre de la mujer que ha acabado convirtiéndose en la okupa de su supuesta amiga, asegura que ella empezó pagándole el alquiler a Vale y que no es cierto que no quiera irse de su casa: "Estoy buscando con una trabajadora social para irme", defiende.

Es más, expone que todo lo dicho por Vale en relación a las amenazas e insultos es mentira, ya que "a esta señora le gusta hacer problema de todo, es ella la que nos amenaza".