Este año, el bombero responsable será Félix Yllana, quien afrontará este acto en su último servicio antes de jubilarse tras 41 años de servicio.
La Virgen de la Paloma |REDACCIÓN
En Buenos Días Madrid hemos conversado con él para conocer qué le llevó a bajar el cuadro, que pesa aproximadamente 80 kilogramos, cómo se siente y qué cree que pasará en ese momento.
Félix relata que todo surgió por una promesa a su hija, que ahora tiene 26 años, cuando esta era pequeña. Explica que "se quedó en el tintero, pero ella se lo guardó en la recámara", por lo que le recriminó no haberla cumplido antes de colgar el casco por última vez.
Reconoce que es un acto muy simbólico "para nosotros", debido a que "también es nuestra patrona", y destaca su fuerte vínculo con la Virgen, por lo que considera que participar en la bajada es un "honor".
Félix asegura que, en el momento de la bajada, se le pasará por la cabeza "haber estado sirviendo a los madrileños durante 41 años, a mi mujer, hija, madre y memoria de mi padre", con quien compartió procesión durante varios meses antes de su prematuro fallecimiento.
Por último, afirma que su mayor deseo será "que mejoren las cosas en general", dado que el mundo "es muy complicado". Asimismo, pide que, "sobre todo, haya menos situaciones complejas y peligrosas".