Una persona murió este lunes en un tiroteo en el estado de Maine (Estados Unidos) en el que estuvo implicado el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El suceso ocurrió en Biddeford, una ciudad al sur del estado, según ha informado el líder de la Cámara de Representantes estatal, Ryan Fecteau: “Una persona ha fallecido. El ICE está implicado”.
La víctima, según organizaciones locales, era un inmigrante colombiano de 26 años que falleció durante un operativo de ICE en la misma ciudad. Según algunos testigos, el hombre conducía un sedán blanco cuando se produjo el encuentro con los agentes y que el vehículo terminó deslizándose sin control tras los disparos. Imágenes difundidas en redes mostraron el coche girando en círculos y con impactos de bala en el parabrisas.
Las organizaciones Coalición por los Derechos del Inmigrante (MIRC, en inglés) y Presente! identificaron al fallecido como un inmigrante colombiano (sin dar su nombre) con permiso de trabajo y número de Seguridad Social, que llegó a Maine para vivir y trabajar. La víctima estaba de camino al trabajo cuando fue abatido por los agentes. Posteriormente han reconocido que se trató de un error al confundirle con otro sospechoso.
Este incidente ha provocado protestas en Biddeford, donde los residentes han salido con consignas contra ICE y han reclamado una investigación independiente.
"No más odio, no más miedo, los inmigrantes son bienvenidos aquí", gritaban algunos manifestantes, mientras otros portaban carteles con mensajes como "fuera ICE", "deporten a ICE", "ICE es una organización terrorista nacional" o "detengan las tácticas militares de la Gestapo en ciudades de EEUU".
La senadora Susan Collins pidió en un mensaje en su página de X una revisión "exhaustiva e imparcial" de lo ocurrido.
Un segundo caso reciente
El tiroteo de Maine se produce en un contexto de creciente preocupación por el uso de la fuerza por parte de agentes migratorios en Estados Unidos y apenas unos días después de otro episodio mortal protagonizado por ICE, esta vez en Texas.
Se trata de Lorenzo Salgado, un migrante mexicano de 52 años que murió tras recibir un disparo de un agente de ICE en Houston durante un operativo de detención. Su caso ha generado especial indignación por la falta de transparencia.
La Fiscalía del condado de Harris, encargada de investigar lo ocurrido, denunció este lunes que aún no conoce la identidad del agente que disparó ni la de los demás oficiales implicados, debido a la ausencia de cooperación del Gobierno federal. "Es inaceptable", afirmó el fiscal Sean Teare, que ha abierto una investigación paralela a la del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ante la presión de activistas, legisladores y familiares del fallecido.
Salgado, residente en Estados Unidos desde hace más de tres décadas, murió en Magnolia Park, un barrio históricamente latino de Houston. Se dirigía al trabajo junto a su hermano y otros dos compañeros cuando agentes de ICE interceptaron la camioneta en la que viajaban.
Según la versión oficial del DHS, Salgado ignoró las instrucciones, chocó su camioneta contra el vehículo de los oficiales e intentó arrollar a uno de ellos, lo que llevó al agente a disparar "en defensa propia".
Pero testigos y autoridades locales han cuestionado ese relato. La congresista Sylvia García aseguró que ni Salgado ni su hermano eran los objetivos del operativo. Los tres hombres que viajaban con él (actualmente recluidos en un centro de detención migratoria) afirmaron que Salgado no intentó arrollar a nadie y que los disparos "entraron por los lados" del vehículo, según explicó su abogado, Hugo Balderas.
La Fiscalía está revisando cámaras de vigilancia y testimonios para identificar a los agentes. Teare subrayó: "Es increíble que en 2026 estemos hablando de agentes federales que no quieren ser identificados, pero es lo que hay".
Un patrón que preocupa
Los casos del colombiano en Maine y del mexicano en Texas se suman a una serie de incidentes mortales protagonizados por agentes migratorios este año. Al menos seis personas han muerto en Estados Unidos por disparos de ICE, entre ellas los ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renée Good, durante un operativo en Minnesota en enero. En varios de estos casos, ICE ha alegado que los migrantes intentaron usar sus vehículos como arma, aunque testigos han contradicho esas versiones.