Fran Rivera recuerda uno de los años clave en su vida

Estamos en 1995, un año en el que la moda cae rendida al estilismo rockero, las minifaldas, las mechas y los pantalones muy anchos.

Los madrileños se despiden de sus míticas ‘Galerías Preciados’, que cierra sus puertas tras estar cincuenta y dos años en activo, pero la gran pérdida es la de Lola Flores.

Es, también, el año en el que la Casa Real da la bienvenida a un nuevo miembro: el aristócrata Jaime de Marichalar, al contraer matrimonio con la Infanta Elena.

Y en el mundo del toreo, Francisco Rivera Ordoñez, a sus 21 años, toma la alternativa apadrinado por Juan Antonio Ruiz Espartaco, y con Jesulín de Ubrique como testigo.

El joven diestro llega a la Maestranza de Sevilla bajo la sombra de su abuelo Antonio Ordóñez, y de su padre Francisco Rivera ‘Paquirri’.

En el plano personal, Carmen Ordóñez es la fiel acompañante de Fran, y está junto a él en los momentos más importantes de su vida.

Ahora, ya han pasado quince años desde el fallecimiento de su madre, pero se queda con la mejor herencia que le ha dejado: “vivir la vida disfrutando cada segundo”.