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“Es un proyecto social divino”, con estas palabras se refiere Manuela Carmena a Zapatelas, la empresa solidaria con la que colabora actualmente.

Fue a raíz de no ser electa como alcaldesa y retirarse definitivamente de la vida política. En las elecciones municipales de 2019, y a pesar de que su formación fuera la más votada, la coalición Partido Popular, Vox y Ciudadanos decidieron investir como alcalde (juntos superaban en número de votos a los partidos de la izquierda) a José Luis Martínez Almeida.

Desde aquel momento la vida de Manuela Carmena cambió radicalmente y pudo dedicarle tiempo a este proyecto que ya tenía en mente antes de convertirse en alcaldesa.

Zapatelas nació de la mano de la fundación Cosiendo el paro y fue constituida como una empresa social. ¿Qué quiere decir esto? Que retribuye el capital en forma de dividendos sociales como, por ejemplo, enseñan a la gente a coser: “Ofrecemos habilidades para enseñar artesanía a personas que están en el paro y no pueden salir de esta situación”.

El objetivo de estas actividades, además de “aportar conocimiento y remuneración económica”, es ayudarles en su reinserción a través de la creación y venta de productos originales y competitivos.

“Es un proyecto divino”, nos confiesa

Un ejemplo es el “zapato estilo mercedita”, que se vende en esta tienda ubicada en el céntrico barrio de Malasaña: “Está todo cosido. No tienen cartones, ni pegamentos. No se desprende nada”, nos descubre María Noguerol, directora de Zapatelas y de la Fundación Cosiendo el paro.

O de las ya archiconocidas Manuelas, unas divertidas muñecas compuestas por tela de algodón y relleno hipoalergénico, que previenen cualquier tipo de reacción alérgica. Están diseñadas por Manuela Carmena y fabricadas por los presos del centro penitenciario de Aranjuez.

Manuelas, las muñecas diseñadas por Manuela Carmena como parte de su proyecto solidario Zapatelas | A un metro de ti

¿Cómo surgió esta iniciativa?

Tras abandonar la política, Manuela Carmena, siguió los pasos de su recién fallecida suegra y se dio a las telas. Cabe recordar que la que fuera alcaldesa de Madrid, procede de una familia de comerciantes y que su padre regentó una camisería, por lo que lleva la costura en la sangre.

Con un par de agujas y unos hilos, dedicó su tiempo a crear patucos de tela para bebés. Y en uno de sus viajes en metro dio con Lourdes Amparito Núñez y con su hija de apenas unos meses, Marieta: “Llegué al metro con unos cuantos zapatitos de esos”, recuerda, “miraba a los pies de la niña y me decía: ‘yo le probaba los zapatos’”.

Tras deliberar durante unos largos e intensos minutos, acabó por atreverse y preguntarle a la madre si podía hacerlo y “oye, de lo que más me alegro en la vida”. “Empezamos a probarle los zapatitos y, al ver la bolsa que yo llevaba, me dijo: ‘Yo sé coser, cortar y confeccionar. Estudié en mi país diseño”.

Gracias a ellas, y a este fortuito encuentro provocado por el destino, nació Zapatelas, el proyecto solidario que las unió y con el que han logrado ayudar a decenas de personas en exclusión social. Desde entonces no se han separado.