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Los transportistas convocados este miércoles por cinco asociaciones empresariales para llevar a cabo una 'marcha lenta' de camiones por las calles de Madrid y de otras ciudades españolas reconocen haber visto avances en las negociaciones con el Gobierno para evitar el cierre patronal de la próxima semana, convocatoria que aún se mantiene hasta que el Ejecutivo plasme por escrito sus compromisos.

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Una treintena de camiones, convocados por las principales asociaciones del sector del transporte de mercancías por carretera, han protagonizado una marcha lenta por las calles de Madrid con el lema "SOS Transporte: El Transporte dice ¡Basta Ya!" para "dar visibilidad" a sus reivindicaciones antes de ir a la huelga prevista prevista inicialmente del 20 al 22 de diciembre.

El recorrido ha comenzado en Ifema Madrid y ha discurrido por la M-11, la plaza de Castilla y el paseo de la Castellana hasta el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, desde donde ha continuado hacia la plaza de Gregorio Marañón y la calle María de Molina para terminar en la M-30.

"Es un trabajo muy esclavo. Nadie quiere ser camionero"

Según ha señalado a la prensa el presidente de la Asociación de Transportistas Autónomos (ATA), Antonio Villaverde, desde el punto desde el que se ha iniciado la manifestación a las 10.30 horas, la esperanza está puesta ahora en poder desconvocar el paro que tendrá lugar los próximos días 20, 21 y 22 de diciembre.

Villaverde asegura que ha habido avances tras la última reunión con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del martes por la tarde, y que la situación se presenta ahora "más optimista", aunque cree que "todavía queda" camino por recorrer para desconvocar el cierre en el sector.

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Un equipo del programa 120 Minutos se ha subido a un camión para conocer de primera mano las reivindicaciones de este colectivo. Paco nos explica que la situación es "vergonzosa" y que no han recibido ningún tipo de ayuda hasta el momento por parte del Gobierno. El altísimo precio de los combustibles y los costes derivados de los peajes son algunas de las preocupaciones de estos conductores.

Problemas con la carga y descarga

Las dos principales reivindicaciones son que se apruebe un mecanismo que permita repercutir a los clientes los incrementos de precios a los que los camioneros están haciendo frente ahora y que la carga y descarga no la tengan que hacer los camioneros, es decir, que se prohíba por ley que los transportistas asuman el incremento del coste del diésel y que se prohíba que hagan la carga y descarga.

En su primera propuesta, el Gobierno limitaba al máximo estas dos situaciones, pero seguía sin prohibirlas, una medida que los transportistas desechaban porque el problema principal es que el sector, al estar compuesto de pequeñas empresas y autónomos con escaso poder de negociación, ceden ante los clientes, que son más grandes y pueden imponer sus condiciones, para ganar una ventaja competitiva.

A final, al menos de forma verbal, el Gobierno se habría comprometido a prohibir estas dos situaciones y ahora el sector urge a que se plasme en escrito.