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Esta mañana de lunes, la acampada de Sol lo ha sido todo, a la vez, y en todas partes: cafetería, aula de estudio y también espacio de teletrabajo para algunos, que han sacado sus ordenadores portátiles entre las tiendas de campaña para cumplir con sus inexcusables obligaciones en el que ha sido el primer día laborable desde que arrancó la protesta.

El número de tiendas no ha parado de crecer en las últimas horas, superando las 350, según explica el portavoz del Sindicato de Inquilinas Fernando De los Santos, que define esta segunda noche como "muy tranquila".

"Aquí estamos por algo mucho más grande, por conquistar el derecho a la vivienda, por cambiar un modelo actual que sirve sólo para la especulación, con unas leyes que sirven sólo para el 10 % de la población", resume el portavoz, que deja claro que el objetivo de la acampada no ha cambiado y que el foco está puesto en el martes, en el ansiado 'decreto Maricarmen' que debe aprobar el Gobierno.

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Elisa lo ha agradecido. "Se respira compañerismo", dice esta joven residente en Granada, a quien la manifestación y posterior acampada pillaron en Madrid, donde pasaba un fin de semana. Esta mañana, a primera hora, recoge junto a Krzys la tienda de campaña en la que han dormido. Ponen rumbo a Granada, donde esta tarde trabajan ambos.

Unos 600 acampados pasan una segunda noche en Sol dispuestos a aguantar lo que haga falta

Krzys y Elisa no son los únicos que se han acercado a Sol desde otros puntos de España. Belén, por ejemplo, viene de Lleida y ha aprovechado que tenía dos días de fiesta para sumarse a la protesta. Ella tiene una larga historia de lucha por el acceso a la vivienda, ya que primero fue víctima de la crisis hipotecaria de 2008 y ahora de los abusivos precios del alquiler.

Baterías portátiles para no quedarse sin pila

Para facilitarle la vida a los que deciden teletrabajar desde la plaza, la organización reparte baterías para que puedan cargar sus móviles y sus ordenadores portátiles."La organización espontánea está funcionando a la perfección", dice Daniel, activista del Sindicato de Inquilinas que ha pasado las dos noches en la acampada, y que agradece la "solidaridad que no deja de llegar" hasta Sol.

Este joven, que deja la acampada para ducharse antes de ir a trabajar, destaca la capacidad para organizarse, lo que permite que todos puedan descansar. Y dice que hay una diferencia notable entre una y otra noche, que es la cantidad de gente que se está acercando a pernoctar.

Entre los acampados también hay estudiantes, como Raspu, que repasa, subrayador fosforito en mano, sus apuntes de producción audiovisual. Esta tarde tiene clase.Lola también se irá en un rato a trabajar, entra de tarde y su horario le permite dormir en la acampada, donde ha pasado la noche con cuatro amigas que continuarán aquí toda la mañana.

A última hora del domingo, ante la previsión de lluvias, fueron muchos los voluntarios los que montaron carpas y tendieron lonas para guarecer las tiendas de campaña. La previsión meteorológica anuncia lluvias hoy para las 17:00 horas, pero el portavoz del Sindicato no está preocupado por ello. "Nos iremos ayudando para que nadie se moje. Eso no nos preocupa. Nos preocupa la gente que está sin hogar", dice. A Julia, una de las acampadas, tampoco le espanta la lluvia. "Mejor agua que palos", ironiza.