Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
(Actualizado

Muchos vecinos de los municipios madrileños en los que se han levantado las restricciones por los incendios fostestales respiran aliviados al comprobar que, gracias a los trabajos de control del fuego, su casa sigue en pie y apenas ha sufrido daños, pero el terreno que la rodea ha quedado completamente arrasado por las llamas, lo que provoca otros peligros como la contaminación del agua.

“La que sale de nuestros grifos es potable pero han aumentado los controles porque se puede contaminar por las cenizar y eso es un problema añadido que tenemos ahora y, posteriormente, cuando venga la temporada de lluvias, ese arrastre de las cenizas puede acabar en nuestra comunidad en el río Alberche lo que lleva a la contaminación del agua y medioambiental en todo ese entorno”, ha explicado el divulgador ambiental Miguel Aguado.

Los grandes árboles que han resistido aparentemente al fuego también pueden convertirse en un peligro porque pueden haberse quemado por dentro y venirse abajo días después o desprenderse algunas de sus ramas.

Sánchez anuncia que los incendios de Ávila y Madrid salen de la emergencia nacional

Pero uno de los aspectos más importantes es la restauración de ese suelo que ha soportado el incendio para que vuelva a rebrotar vegetación en la zona que ahora se tiñe de negro.

“Cuando estaba más fuerte el fuego decíamos que avanzaba muy deprisa, quemando por encima los arbustos pero no tanto hacia abajo, ahí la calidad del suelo es mejor y es la propia tierra la que va a provocar que puedan crecer plantas arbustivas primero y luego árboles”, ha detallado este experto.

En cuanto al tiempo que tenemos que esperar para que el terreno calcinado vuelva a albergar sus características especies vegetales y animales, Aguado explica que "la naturaleza tiene unos ritmos que no son los que nos gustaría y para que vuelva a estar todo igual pasarán 50 años pero en uno o dos años ya empezaremos a ver brotes verdes y algunos árboles se regenerarán".