Día Mundial del Enoturismo
Bodegas, catas y variedades centenarias para descubrir el vino madrileño
Día Mundial del Enoturismo
Madrid/ Recorrer viñedos, descubrir cómo se elabora el vino, conocer variedades de uva que forman parte de la historia agrícola de la región o participar en una cata entre cepas son algunas de las experiencias que ofrece la Comunidad de Madrid a quienes buscan una escapada diferente sin salir de la región aprovechando el Día Mundial del Enoturismo de este domingo.
Aunque no siempre se asocia Madrid con los paisajes del vino, la región cuenta con una tradición vitícola repartida en cuatro subzonas de la Denominación de Origen (D.O.) Vinos de Madrid: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar. En conjunto, suman 5.898 hectáreas de viñedo, 45 bodegas y 2.760 viticultores, según los datos del Gobierno regional.
La actividad enoturística también ha ido ganando visitantes. En 2024, las bodegas y museos del vino de la región recibieron cerca de 40.000 visitas, una cifra que refleja el interés por acercarse al mundo del vino más allá de su consumo, a través de recorridos por las instalaciones, explicaciones sobre los procesos de elaboración y degustaciones.
Uno de los territorios donde esta tradición se aprecia especialmente es la Sierra Oeste, cuyas condiciones de clima, altitud y suelo han favorecido durante siglos el cultivo de la vid. En San Martín de Valdeiglesias, la bodega Las Moradas de San Martín permite conocer los vinos elaborados en un entorno de viñedos de altura y acercarse a las variedades de uva y a la tradición vitivinícola de la comarca.
También en este municipio, Bodegas y Viñedos Tierra Calma propone visitas a sus viñedos, explicaciones sobre el proceso de elaboración y catas entre cepas de garnacha y albillo real. La experiencia permite conocer de cerca el trabajo que hay detrás de cada botella y el vínculo entre el vino y el paisaje en el que se produce.
La oferta se extiende a otros municipios de la zona como Navas del Rey, donde Bodegas Familia Cardeña organiza visitas guiadas, actividades y catas de sus vinos; o en Cadalso de los Vidrios, donde la Bodega Cristo del Humilladero representa el peso de las cooperativas en la conservación de la actividad vinícola local.
Estas propuestas permiten conocer no solo los vinos, sino también las variedades cultivadas, los métodos de elaboración y el papel que la viticultura ha desempeñado en la economía y la identidad de los pueblos de la Sierra Oeste.
El enoturismo se ha convertido en una vía para diversificar la actividad económica de los municipios rurales y acercar sus productos a nuevos públicos. En esta línea, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un plan de digitalización y promoción dotado con un millón de euros para 44 bodegas de 25 localidades de menos de 20.000 habitantes, dentro del programa Pueblos con Vida.
La iniciativa abarca las cuatro subzonas de la D.O. y contempla una plataforma digital que permite organizar rutas en función de los gustos y del tiempo disponible, consultar experiencias, realizar reservas y comprar productos. También incorpora herramientas para gestionar el aforo de las fincas y está previsto que en el futuro incluya también un asistente virtual con información sobre la historia de viñedos, variedades de uva y la elaboración del vino.
Este proyecto se suma a otras actuaciones de apoyo al sector, como el convenio con la Asociación Madrid Rutas del Vino que ha permitido modernizar seis bodegas de municipios de menos de 5.000 habitantes, entre ellos Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Venturada y Villaconejos. La inversión, superior a 300.000 euros, se ha destinado a reformar salas de catas y mejorar los accesos.
La experiencia enoturística tiene otra dimensión menos visible para el visitante como es la conservación y recuperación de variedades de vid que forman parte del patrimonio agrícola. La Comunidad de Madrid ha localizado 22 variedades centenarias en el marco del proyecto nacional Minorvín, liderado por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra) junto a otros 15 centros de investigación.
El estudio ha permitido recuperar en España 95 variedades que se creían desaparecidas. De las 22 localizadas en la región, nueve ya estaban identificadas y conservadas en la Colección de Variedades de Vid de la finca experimental de 'El Encín', en Alcalá de Henares. Son las variedades Benedicto, Cadrete, Castellana Blanca, Hebén, Morate, Romé, Salvador, Tinto de Navalcarnero y Verdejo de Salamanca.
Las otras 13, de las que no se tenía constancia, son Azargón, Brustiano Faux, Crepa, Botón de Gato, Cornigacho, Granadera, Jarrosuelto, Montonera, Rubeliza, Tazazonal, Terriza, Tinto Bastardo y Tortozona Tinta.
Los investigadores estudian sus características y su capacidad para adaptarse a condiciones climáticas extremas y resistir enfermedades. El objetivo es evaluar su potencial p
También te puede interesar
Lo último