El Papa pide "franqueza" al Sínodo, que "no es un parlamento donde negociar"

  • El relator general del Sínodo, el húngaro Peter Erdó realiza la presentación de los temasa tratar

El Papa ha pedido hablar con "franqueza" durante su intervención en la apertura del Sínodo, aunque también ha precisado que el Sínodo no es "un parlamento donde negociar" ante los 270 padres sinodales con derecho a voto y los expertos y auditores que se reúnen desde este lunes 5 de octubre en el Vaticano para debatir sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo.

"No es un parlamento donde para llegar al consenso se tenga que hacer un acuerdo común, donde se negocie, donde se alcancen pactos o compromisos. El único método es el de abrirse al Espíritu Santo", ha subrayado el Pontífice en el inicio de los trabajos de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de obispos sobre la Familia.

En su discurso, Francisco ha concretado que el Sínodo es "una expresión eclesial" y ha especificado que la Iglesia debe caminar junta para "leer la realidad desde los ojos de la fe". Así, ante más de 270 obispos provenientes de los cinco continentes, ha negado que el Sínodo sea "una convención, un parlamento o un senado" y lo ha definido como "un espacio protegido donde se experimenta la presencia del Espíritu Santo".

Asimismo, el Papa ha invitado a discutir con "parresía", como ya reclamó en el anterior Sínodo de Obispos celebrado hace justo un año, y ha animado a que los padres sinodales pongan siempre por delante "el bien de la Iglesia, de las familias y la salud de las almas".

El Pontífice ha hecho además un llamamiento a revestirse de "coraje apostólico, de humildad evangélica y de oración fiel" al tiempo que ha subrayado que es importante caminar "con colegialidad". Para el Papa, el Sínodo se mueve en el seno de la Iglesia y del Santo pueblo de Dios" y ha reiterado que la única vía posible es el "Espíritu Santo".

Con estas recomendaciones, los llamados padres sinodales comenzaron hoy la discusión en sesiones a puerta cerrada sobre temas relacionados con la familia.

EL SÍNODO PIDE UNA REFLEXIÓN SOBRE LOS DIVORCIADOS Y RECHAZA EL MATRIMONIO DE PERSONAS DE MISMO SEXO

El Sínodo de obispos sobre la familia que comenzórecordó que reflexionará sobre los divorciados vueltos a casar y que hay que evitar discriminar a los homosexuales, pero rechazó el matrimonio de personas del mismo sexo.

Los 270 padres sinodales, cardenales, obispos y religiosos con derecho al voto, más unos 90 entre auditores y expertos, se reunirán desde hoy hasta el 24 de octubre para dar respuestas como Iglesia católica a los nuevos "desafíos" que propone la familia actual.

El relator general del Sínodo, el húngaro Peter Erdó, fue el encargado de leer el resumen de los temas que se afrontarán en esta asamblea y que han surgido tras las conclusiones del anterior Sínodo de octubre de 2014 y las nuevas preguntas realizadas a las conferencias episcopales.

En su resumen, el cardenal Erdó tocó dos de los temas que como en la anterior asamblea monopolizarán la atención: el de los divorciados vueltos a casar a quienes la Iglesia considera en una situación de grave pecado y se les niega el acceso a los sacramentos y el de cómo comportarse ante las personas homosexuales.

Este resumen sobre el que se concentrarán los padres sinodales parte de la idea, leyó Erdó, de que existe una petición de "acompañar a los divorciados que se han vuelto a casar a una mayor integración en la vida de la comunidad cristiana". Se destaca cómo la integración de estas personas en la Iglesia puede realizarse de varias maneras, pero "diferentes de la admisión a la Eucaristía", mientras que la posibilidad del llamado camino penitencia (para obtener el perdón) "tendrá que ser profundizado y precisado".

En el capítulo sobre "la atención pastoral hacia las personas con tendencia homosexual" Erdó recordó que "aunque este problema no es relativo a la familia, se presentan situaciones que comprometen la vida familiar" y por ello se afrontará.

La relación del cardenal húngaro subraya antes que nada que "no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia".

El Sínodo se limitará, como ya hizo en la anterior asamblea, a afirmar que "los hombres y mujeres con tendencia homosexual tienen que ser acogidos con respeto y delicadeza" y que "hay que evitar cualquier tipo de injusticia discriminación".

"Cada persona tiene que ser respetada en su dignidad independientemente de su tendencia sexual", puntualizó. Y lo que se espera por parte del Sínodo es que "los programas pastorales reserven una específica atención a las familias en las que viven personas con tendencia homosexual y a estas personas".

Otros temas que se discutirán será la atención a los fieles que conviven o se han casado por lo civil, "porque no se sienten preparados para celebrar el sacramento, vistas las dificultades que tal decisión puede provocar".

A ellos la iglesia se presentará como acogedora y se les "presentará claramente la verdad sobre el matrimonio para poder ayudar a los fieles a llegar a una decisión para llegar al matrimonio sacramental".