El sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) estima que en los que va de año se han producido 5.232 muertes achacables a las altas temperaturas, la cifra más alta desde que hay registros, 2.147 de ellas durante este mes de agosto.
Así, se han superado las cifras de los veranos más letales desde 2015: el de 2022, con 4.789 fallecimientos, y el de 2023 con 3.035.
No obstante, aún no se ha llegado a las del histórico verano de 2003, cuando unas 13.000 personas perdieron la vida en España a consecuencia de las altas temperaturas, que propició el diseño y puesta en marcha de un plan de prevención de los efectos del calor en la salud por parte del Ministerio de Sanidad.
Julio cerró con 2.025 muertes frente a las 1.060 de 2025, lo que le convirtió en el segundo con mayor mortalidad desde el de 2022, cuando se contabilizaron 2.217. A falta de que los datos definitivos, agosto ha registrado un número parecido a los del año pasado, que por ahora es el más letal desde 2015 (2.172).
La inmensa mayoría de las defunciones de este verano, como en todos, se producen en los mayores de 65 años (5.048), especialmente en los de más de 85 años, que suponen el 62% del total. Las mujeres son las más afectadas.