Un mes después de confirmarse casos de ébola en el este del Congo, se desconoce su verdadera magnitud.
Personal sanitario y funcionarios afirman que la escala real del brote sigue siendo una incógnita debido a grandes vacíos de información que enturbian el panorama, sumado a una resistencia comunitaria persistente y a veces violenta que obstaculiza la respuesta.
Las tres provincias afectadas en el este de la República Democrática del Congo registran hasta el momento 782 casos confirmados y 181 muertes, lo que ya lo convierte en el tercer brote de ébola más mortífero de la historia.
El director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África advirtió el martes que el brote de ébola en el Congo podría ser el peor de la historia, señalando que contenerlo más adelante podría costar miles de millones de dólares si no se abordan rápidamente las debilidades críticas de la respuesta.
Se han reportado en el Congo más de 800 casos de la rara cepa Bundibugyo, para la cual no existe tratamiento ni vacuna probada, de los cuales 192 han sido mortales.
La enfermedad, que se transmite a través de fluidos corporales incluso después de la muerte, se está propagando rápidamente por tres provincias, según datos del gobierno.
El ébola y el Mundial de Norteamérica
El riesgo de que un viajero infectado con ébola llegue a los Estados Unidos durante el torneo del Mundial 2026 es bajo pero no nulo; sin embargo, si eso sucede, los hospitales estadounidenses están listos para responder, afirman expertos en enfermedades infecciosas de EEUU.
Por otro lado, las candidatas a vacuna contra el ébola Bundibugyo podrían entrar en ensayos de Fase 1 en julio.
La Universidad de Oxford y Moderna han avanzado en un posible tratamiento, según Richard Hatchett, director de la Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias (CEPI).