Un corto periodo de ingravidez en vuelo de solo 352 segundos, algo menos de seis minutos, ha bastado para convertir este miércoles en realidad el sueño espacial de 35 estudiantes seleccionados para subir a un avión y notar en sus cuerpos la misma sensación que vive un astronauta en el espacio.
La experiencia ha tenido lugar en la Academia General del Aire y del Espacio, en San Javier (Murcia), donde los elegidos han culminado con este vuelo parabólico su paso por el programa 'Astronauta por un día', una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para fomentar vocaciones científicas y tecnológicas entre los jóvenes.
Luis Gómez, uno de los seleccionados, ha disfrutado de la experiencia, que ha descrito como relajante. "Cerraba los ojos, no hablaba y me concentraba en lo que estaba sintiendo".
Para este joven estudiante de segundo curso de Física en la Universidad Autónoma de Madrid ha supuesto todo un "descubrimiento" comprobar que de pronto le faltaba la gravedad, tocar una pared y salir disparado hacia la opuesta, o dejar caer un brazo y que este se mantuviera en alto.
"Notar la sangre fluyendo por todo el cuerpo y que no tenía presión contra nada era impresionante", ha señalado al relatar cómo han sido estos momentos, en los que no han faltado las risas y la "sensación de flipar".
En total han sido 16 cortos periodos a los que se denomina parábolas, en referencia a la trayectoria que describe el avión durante los instantes en los que se alcanza la ingravidez, cada una de ellas de unos 22 segundos, según ha explicado tras el vuelo el director de la Agencia Espacial Española (AEE), Juan Carlos Cortés, en declaraciones a los medios de comunicación.
El ejercicio se ha desarrollado en una zona aérea restringida para ello y ha permitido a los participantes experimentar la gravedad cero, pero también la de la Luna y la de Marte, así como practicar ejercicios de mecánica de fluidos y de sólidos.
En este vuelo ha participado también la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, junto a los astronautas españoles de la Agencia Espacial Europea (ESA) Sara García y Pablo Álvarez, dos referentes para los jóvenes que han seguido este plan de formación y experiencia aeroespacial.