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El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha admitido que la Guardia Civil usó medios antidisturbios durante la tragedia de los inmigrantes de pasado jueves en Ceuta, pero de forma proporcionada, los "estrictamente imprescindibles", con carácter "disuasorio" y que no causaron muertes. Los agentes del Servicio Marítimo de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta han encontrado esta tarde el cadáver de otro inmigrante subsahariano en aguas españolas, lo que eleva a 12 el número de muertos en la avalancha a la frontera de la ciudad autónoma la pasada semana. El ministro ha querido dejar claro que los doce inmigrantes fallecidos murieron por ahogamiento y no como consecuencia del uso de ese material antidisturbios.

Fernández Díaz ha dado cuenta en la Comisión de Interior del Congreso de las circunstancias en las que se produjo el asalto de los inmigrantes cuando trataban de alcanzar a nado la costa de la ciudad autónoma y ha explicado de forma exhaustiva el informe que la Guardia Civil ha realizado sobre estos hechos.

Tras expresar su dolor y condolencias por el suceso, Fernández Díaz ha explicado de forma pormenorizada cómo se produjeron los hechos desde que a las 5.45 horas del pasado día 6 el equipo de la Guardia Civil de vigilancia del perímetro fronterizo de Ceuta detectaron con cámara térmica la presencia de unos 200 subsaharianos en montes próximos de territorio marroquí.

Siguiendo los protocolos habituales, se comunicó esa presencia al centro de operaciones, a la comandancia, al servicio marítimo y al grupo de especial de actividades subacuáticas de la Guardia Civil, que activó el máximo nivel de alerta y puso en marcha todos los efectivos disponibles en territorio español.

La incidencia se comunicó a las autoridades marroquíes, así como a la Policía Nacional desplegada en Ceuta y a la Policía Local de la ciudad autónoma.

DESDE LAS 7,30

Ya a las 07:30 horas los inmigrantes se acercaron a la zona de obras del vallado del Tarajal y ante la alta posibilidad de que se acercaran al perímetro fronterizo, la Guardia Civil desplegó en primera línea a sus agentes de acción rápida y a los especializados en control de masas.

A las 07:35 horas los inmigrantes emprendieron una carrera en dirección al extremo del perímetro fronterizo, hacia la aduana del Tarajal y la playa del mismo nombre. Muchos de ellos, ha señalado el ministro, portaban objetos de plástico y otros materiales para fabricarse salvavidas.

Los agentes de la Guardia Civil también pudieron observar la "inusitada actitud violenta" del grupo de inmigrantes jóvenes de complexión atlética, que arrojaron piedras y palos contra los policías y militares marroquíes desplegados en la zona.

Los inmigrantes, muchos de ellos con signos de cansancio, se dirigieron a la carrera hacia el espigón de la playa que separa ambos países, mientras que los agentes de Marruecos intentaban repeler las agresiones y comenzaban a embolsar a los subsaharianos.

MATERIAL ANTIDISTURBIOS DESDE TIERRA

Desde territorio ceutí, la Guardia Civil, ha reconocido el ministro, lanzó desde tierra material antidisturbios, que no ha especificado, a una distancia superior a los 25 metros, como establecen los protocolos. Ha añadido que ese material impactó siempre en aguas españolas, lejos de donde estaban los inmigrantes.

Ninguno de ellos, ha dicho Fernández Díaz, fue alcanzado por los medios de la Guardia Civil, cuyo objetivo era "hacer visible una barrera disuasoria".

"En ningún momento le objetivo del uso de los medios en el mar fue alcanzar a ninguno de los inmigrantes, sino hacer visible una barrera disuasoria, y para ello se dieron oportunas directrices sobre el uso de ese material", ha resaltado.

Cuando los inmigrantes se lanzaron al agua, los agentes fueron testigos de cómo los chalecos y flotadores que se habían fabricado se desprendían de sus cuerpos y los inmigrantes, dado su pánico al agua, intentaban aferrarse a ellos, pero tuvieron que regresar a la orilla .

Un grupo 23 subsaharianos burlaron a los agentes marroquíes y consiguió acercarse a menos de 25 metros de la barrera, por lo que la Guardia Civil ordenó que cesara el lanzamiento de los medios antidisturbios para no poner en peligro sus vidas. Algunos lograron llegar a la parte española de la playa, ayudados incluso por la Guardia Civil, que los rechazó después y los puso en manos de los agentes marroquíes.

A las 07:58 horas, una vez finalizadas las actuaciones, que duraron escasos 22 minutos, se observó cómo en la orilla de la playa marroquí había cuerpos sin vida. Ninguno de ellos, ha añadido el ministro, portaba chaleco salvavidas ni otra ayuda de flotabilidad.

En torno a las 09:30 horas los subsaharianos seguían en la playa marroquí y lanzaban piedras a los militares y policías de ese país. Incluso llegaron a arrojarlas a la parte española, en concreto a una torre de vigilancia que fue desalojada.

Fernández Díaz ha negado que se llevara a cabo lo que se conoce como una devolución "en caliente" en el mar toda vez que ningún inmigrante logró rebasar la línea marítima fronteriza.

EMPLEO "RACIONAL DE MEDIOS

Ha aseverado que la Guardia Civil hizo un empleo "racional de medios antidisturbios reglamentarios", siempre en territorio o aguas nacionales y bajo los principios de "oportunidad, congruencia y proporcionalidad". "No consta -ha puntualizado- que en territorio español se produjese lesionado ni víctima alguna".

Además, las autopsias realizadas a los inmigrantes fallecidos concluyen que murieron por sumersión, "sin que se encontraran en los cuerpos signos de violencia", por lo que todo apunta a que la causa de los fallecimientos fuera el ahogamiento derivada de la avalancha humana que llevó a los subsaharianos hacia el mar.