El empresario y presunto comisionista de la trama Koldo, Víctor de Aldama, ha reconocido ante el Tribunal Supremo todos los delitos que le atribuye la Fiscalía, aunque reclama una rebaja de la pena de prisión solicitada por el Ministerio Público -siete años- al considerar que su colaboración con la Justicia ha sido "proactiva" y determinante para el avance del caso.
En su escrito de defensa, Aldama se prepara para el juicio que se celebrará en los próximos meses, en el que se sentará en el banquillo junto al exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, acusados por el cobro de comisiones ilegales en contratos públicos de mascarillas durante la pandemia.
La Fiscalía atribuye a Aldama los delitos de organización criminal, cohecho y uso de información privilegiada, cargos que el empresario asume como "autor". Este reconocimiento se enmarca en el acuerdo de colaboración alcanzado con Anticorrupción, que permitió su salida de prisión preventiva.
Pese a que el Ministerio Público solicita siete años de cárcel -una pena muy inferior a los 24 años reclamados para Ábalos y los 19 años y medio para Koldo García-, Aldama pide que se le aplique una atenuante muy cualificada de confesión, lo que supondría una rebaja de la condena en dos grados.
Según expone en su defensa, el empresario inició una colaboración temprana con la Justicia que se tradujo en la entrega de documentación, escritos y varias declaraciones judiciales, en las que confesó su participación en los hechos y ayudó a identificar el papel del resto de implicados.
Aldama asume el relato de la Fiscalía y reconoce que realizó pagos al exministro y a su exasesor dentro de un acuerdo global de comisiones destinado a facilitar la adjudicación de contratos públicos y la realización de gestiones en distintos departamentos de la Administración.
En concreto, admite haber recibido 53 millones de euros por contratos de suministro de mascarillas, de los que obtuvo una comisión cercana al 10%. De ese importe, la mitad -según su confesión- fue destinada a Ábalos y Koldo: dos millones de euros para el exministro y 500.000 euros para su exasesor, cantidades que asegura le fueron solicitadas directamente.
"Víctor de Aldama fue la persona que, en beneficio propio y de terceros, aprovechando su influencia sobre Koldo y Ábalos, garantizada mediante el pago continuado de elevadas cantidades de dinero, consiguió la adjudicación de determinados contratos", reconoce el propio empresario en su escrito.
No obstante, Aldama trata de desvincularse de la empresa Villafuel, asegurando que nunca formó parte de su estructura ni compartió intereses en ella, más allá de las gestiones que le fueron encomendadas para intermediar en la obtención de la licencia en el sector de los hidrocarburos.
En este sentido, sostiene que su actividad en ese ámbito se limitó a contratos de prestación de servicios con distintas comercializadoras y que Villafuel fue solo una más de las empresas con las que mantuvieron relaciones comerciales tras obtener el título de operador.