Madrid es la única región en España que crece en recogida selectiva de vidrio | EFE
(Actualizado

La Comunidad de Madrid es la única región de España que crece en la recogida selectiva de envases de vidrio en 2020, con un 1,1 % de subida a pesar de la tendencia de bajada en el país a causa de la pandemia de coronavirus, y ha crecido un 50 % en los últimos seis años.

17 kilos por habitante

Según informa la Comunidad de Madrid con datos recogidos de Ecovidrio, en la región se recogieron a través del "contenedor verde" 115.480 toneladas de residuos de envases de vidrio, es decir 17 kilos por habitante o unos 60 envases por persona.

A nivel nacional, Ecovidrio estima un descenso de recogida de envases en el contenedor verde del 6 %, por el descenso en el consumo vinculado a la pandemia.

Torrelodones, el que más recicla

Torrelodones es el municipio que más recicla en la región, con 22,3 kilos por habitante; seguido de Tres Cantos, con 20 kilos por habitante, y Pozuelo de Alarcón, con 19,3 kilos por habitante, según el ranking de aportación ciudadana con peso poblacional, en municipios de más de 10.000 habitantes.

La consejera de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, Paloma Martín, destaca que en este año marcado por la pandemia los madrileños depositaron de media más de 1.000.000 de envases al día en los contenedores de vidrio, unos 750 por minuto.

Para Martín, el reciclaje de vidrio es un "perfecto ejemplo de economía circular que permite, con un pequeño gesto como es depositar una botella verde en su contenedor, proteger la calidad del aire evitando la emisión de 66.978 toneladas de CO2".

El director general de Ecovidrio, José Manuel Núñez-Lagos, expresa su satisfacción por los resultados en la Comunidad de Madrid y valora que "los madrileños han seguido depositando el vidrio en el contenedor verde incluso con mayor frecuencia que en ejercicios anteriores, lo que demuestra que se trata de un hábito muy consolidado entre la población".

Núñez-Lagos recalca que es una "prioridad" abordar la emergencia climática y la transición hacia una economía circular real para la protección de los ecosistemas y la biodiversidad.