Fuente de Cibeles cubierta de nieve | REDACCIÓN / EUROPA PRESS
(Actualizado

La borrasca Leonardo ha cubierto los cielos de lluvias y alertas como hace tan solo una semana la borrasca Kristin cubrió Madrid de nieve. Una estampa que no es habitual verla cada invierno, de ahí que, cada vez que la capital se viste de blanco, deje una imagen para el recuerdo en quienes vivieron el momento. Seguramente Filomena sea la "gran nevada madrileña", pero no la única que congeló Madrid: el 6 de febrero de 1907 los madrileños vivieron una situación igual de heladora.

En los primeros días de febrero de 1907, Madrid se enfrentó a una de las olas de frío más duras de su historia. Frío y nieve, mucha nieve, porque durante 32 horas seguidas no dejó de nevar. Y claro, el 6 de febrero las calles ni siquiera llegaron a "amanecer", porque al despuntar el día ya habían desaparecido de la vista para convertirse en caminos completa y brillantemente níveos.

Hace cinco años, Madrid se quedó en blanco: el aniversario de Filomena

El temporal se había apoderado de la zona centro de aquel Madrid de comienzos del siglo XIX y la prensa dio buena cuenta de ello. Esto relataba el diario 'ABC Madrid' para describir los inconvenientes que generó la nieve en el día a día de los madrileños:

"El viento sopla huracanado, acechando con amenazas de pulmonía. Los estanques se han congelado, con una capa tan resistente, que no basta a romperla las piedras de los chicos. Las bocas de riego están heladas. En muchas casas ha sido preciso arrojar agua hirviendo en las cañerías de las fuentes para deshelarlas. En muchas calles la escharcha carambanada forma arroyos de medio metro de anchura. En algunas aceras ha sido preciso arrojar capas espesas de serrín para evitar que la gente resbalase".

La nieve también llega al centro de Madrid

Madrid registró pasmosas temperaturas de hasta 13 grados bajo cero y una capa de nieve que superó ampliamente los 30 centímetros y que llegó al medio metro en algunas zonas. Y la combinación de esa nieve y el hielo hizo complicado, cuando no imposible, poder salir a la calle.

No fueron pocos los que acudieron a las Casas de Socorro en busca de refugio, aunque no todos con la misma suerte: "Los guardias de servicio en la calle de Ferraz han encontrado esta mañana sentado en un banco de los jardinillos a un pobre hombre que se hallaba aterido de frío. Le condujeron a la Casa de Socorro del distrito donde, a pesar de los auxilios que le prestaron, falleció. No se ha podido identificar la personalidad del muerto", escribía el mismo medio.

Aquel 6 de febrero de 1907 fue el día más gélido de un temporal que llevó a los madrileños a resignarse a convivir con la nieve durante días.