Pareja de abejarucos europeos (Merops apiaster) | WIKIPEDIA
(Actualizado

Ecologistas en Acción de Madrid y el Grupo de Trabajo para la protección y conservación de Las Lagunas de Ambroz y su Entorno han denunciado este viernes que los movimientos de tierra de la empresa minera Tolsa pone en riesgo una colonia de abejarucos europeos, una especie protegida, que se encuentran en la zona.

El martes la empresa procedió a realizar un movimiento de tierras sobre uno de los taludes de la Laguna Grande de Ambroz, en el término municipal de Madrid, advierten. Los ecologistas recuerdan que la legislación española protege los nidos de todas las aves y prohíbe su destrucción.

Según han explicado estas entidades, esta actuación se llevó a cabo por una orden de la Comunidad de Madrid y señalaron que no entienden que la Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales de la Comunidad no tuviese constancia de la existencia de esta colonia de aves.

Madrid podría quedarse sin una de las 'joyas naturales' del Bosque Metropolitano

Del mismo modo, han indicado la falta de coordinación con el Cuerpo de Agentes Forestales, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y la Policía Municipal de Medio Ambiente de la ciudad de Madrid, para garantizar que la ejecución de estos trabajos se hiciese sin amenazas para la flora y fauna del lugar.

Los ecologistas exigen que se pare esta obra de forma “inmediata” hasta que se diseñe un plan de restauración que garantice la conservación de los nidos de esta especie protegida, pero también del del resto de especies de fauna y flora que habita en este entorno, muchas de ellas con delicados estados de conservación a nivel nacional y regional.

Las Lagunas de Ambroz, en San Blas, un espacio natural "en riesgo de desaparecer"

El Grupo de Trabajo para la protección y conservación de Las Lagunas de Ambroz y su Entorno, en el que participan las Asociaciones Vecinales de Medio Ambiente de San Blas-Canillejas y Vicálvaro, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife, grupo local WWF de Madrid y varias organizaciones científicas, trabaja para “defender este gran humedal natural” de la ciudad de Madrid, originado por el abandono de una mina de sepiolita y sobre el que pende la amenaza de la reactivación de la explotación minera por la propia Tolsa.