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El Gobierno alemán se comprometió hoy ante la comisión parlamentaria de secretos oficiales a estudiar la viabilidad de tomar declaración en Moscú al extécnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) el estadounidense Edward Snowden para conocer detalles del espionaje de su país en suelo germano.

Una vez que el Ejecutivo de la canciller Angela Merkel ha descartado a priori conceder asilo al analista con el argumento de que no es "un perseguido político", la Cancillería buscará la fórmula de que una delegación germana se traslade a Rusia después de que Snowden se haya ofrecido a colaborar con Berlín.

La comisión de secretos oficiales del Bundestag (cámara baja) se reunió hoy en sesión extraordinaria tanto para analizar esa oferta de Snowden como para escuchar a los presidentes de los servicios secretos alemanes de exterior e interior, Gerhard Schindler y Hans-Georg Maaßen.

Los dos se reunieron en Washington el pasado domingo con los responsables de los servicios de inteligencia estadounidenses tras desvelarse el posible espionaje a uno de los móviles de Merkel, y hoy debían trasladar a los parlamentarios las conclusiones de su viaje.

"No sé ahora más que antes", señaló gráficamente el diputado de Los Verdes Hans Christian Ströbele tras concluir la reunión, celebrada a puerta cerrada.

Ströbele, quien se entrevistó la semana pasada en Moscú con Snowden y recibió de éste la oferta de colaborar con las autoridades alemanas, tampoco quedó satisfecho con el compromiso expresado por el ministro del Interior en funciones, Hans-Peter Friedrich, de estudiar bajo qué condiciones se podrá interrogar al joven en Rusia.

Convencido de que es posible acoger al extécnico en Alemania y garantizar su seguridad -"Sólo hay que quererlo realmente", dijo-, advirtió de las limitaciones que podría tener un interrogatorio en Moscú, que debería contar con el visto bueno de las autoridades rusas.

Más comprensivo se mostró el presidente de la comisión, el socialdemócrata Thomas Oppermann, quien consideró que lo fundamental es escuchar a Snowden sin complicar la ya difícil situación en la que se encuentra.

"No podemos invitarlo a venir a Alemania sin tener la seguridad de que no será extraditado (a Estados Unidos)", añadió.

Al margen del debate sobre el futuro de Snowden, poco se filtró de la reunión, salvo que el presidente estadounidense, Barack Obama, quiere concluir la revisión del trabajo de sus servicios de espionaje que ha prometido a los socios europeos para mediados de diciembre.

Según señaló Oppermann, ese sería el momento de cerrar un "acuerdo de no espionaje" que cierre las puertas a las escuchas masivas a los ciudadanos y prohíba el espionaje industrial y entre los gobiernos.

Con el destino de su hijo a debate en Alemania, el padre de Snowden, Lon, concedió una entrevista a la revista germana Stern en la que elogia la capacidad de Edward de distinguir desde pequeño entre el bien y el mal.

Según apunta, por ello se veía obligado a hacer público el programa de espionaje masivo de EEUU, aunque su hijo no es un héroe y "no mataría una mosca".

Lon Snowden desaconsejaría a su hijo buscar refugio en Alemania, cuyo Gobierno, recordó, sólo reaccionó cuando se desveló que el móvil de Merkel podía estar pinchado y no cuando se conoció en verano el programa con el que eran espiadas las comunicaciones de millones de ciudadanos del país.

De forma paralela al debate sobre el espionaje estadounidense, el Gobierno alemán dio hoy un nuevo paso para pedir explicaciones a Londres ante las informaciones que apuntan a que su embajada en Berlín puede contar con un equipo de escuchas, como se sospecha que también tiene la estadounidense.

El Ministerio de Interior alemán exigió hoy por escrito una aclaración al embajador del Reino Unido en Berlín, Simon McDonald, que ayer fue ya citado en el Ministerio de Asuntos Exteriores.