El sector aéreo de la Unión Europea sufrirá una escasez generalizada de combustible para aviones si no se reanuda el tránsito por el estrecho de Ormuz, cerrado por Irán tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra el país, en las próximas tres semanas, según las estimaciones de la división europea del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés).
El director general de ACI Europe, Olivier Jankovac, ha emitido una carta al comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, y al de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, para trasladarles su preocupación por la disponibilidad de combustible para aviones, así como la "necesidad de que la UE lleve a cabo un seguimiento y adopte medidas de forma proactiva".
En el escrito, adelantado por 'Financial Times'', Jankovac pone de manifiesto que es "fundamental" que la Comisión Europea realice un mapeo, evaluación y seguimiento de la producción y disponibilidad de combustible de aviones.
Este mapeo, según indica, debería aclarar la disponibilidad actual y prevista de combustible para aviones dentro de la UE, identificar fuentes de importación alternativas y medidas que puedan adaptarse para aumentar la producción y el refinado, enumerar las amenazas para los flujos intracomunitarios de combustible y evaluar los niveles de las reservas comerciales con la posibilidad de establecer un calendario de utilización y sus destinos.
Oportunidad para el SAF
Por otro lado, ACI considera que esta crisis "debería suponer también una oportunidad" para potenciar la producción de combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés" en el entorno de la Unión Europea.
"El apoyo adicional a los SAF tiene que ver también con la autonomía estratégica, un aspecto que la crisis actual está poniendo aún más de relieve", esgrime Jankovack. Así, plantea que se exija a los productores que destinen parte de las primas de sus ventas de combustible a la financiar la producción de SAF.
Con todo, Jankovac recuerda a los comisarios que la crisis actual "ha puesto de manifiesto la reducida capacidad de refino de la UE", así como su "grave dependencia" de las importaciones procedentes de otras regiones, por lo que estima necesario abordar esta situación "de forma prioritaria".