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Seis estados de EEUU se niegan a recibir a refugiados sirios tras los atentados cometidos el pasado viernes en París, anunciaron hoy sus gobernadores, todos del Partido Republicano. Los estados que se niegan a acoger refugiados sirios son Alabama, Arkansas, Indiana, Luisiana, Massachusetts y Texas.

El presidente de EEUU, Barack Obama, recordó hoy que los refugiados huyen del terrorismo y que, pese a la necesidad de aumentar los controles de seguridad, negarles el acceso sería "violar los valores" de la comunidad internacional, y también rechazó usar criterios religiosos para admitirlos o no."Tenemos que recordar que muchos de los refugiados son ellos mismos víctimas del terrorismo, por eso huyen. Cerrarles la puerta en sus caras sería una traición a nuestros valores", dijo Obama en una rueda de prensa al término de la cumbre del G20 celebrada en la localidad turca de Antalya.

Los gobernadores anunciaron su negativa después de hallarse un pasaporte en uno de los lugares de los atentados de París que estaba a nombre de un ciudadano sirio, aunque no hay certeza de que perteneciera realmente a la persona junto a la que fue encontrado.

El mandatario estadounidense también se negó a aplicar criterios religiosos a la hora de decidir si se admite o no a un refugiado.

Es "vergonzoso", dijo, escuchar a líderes políticos sugiriendo que va a haber "un test religioso sobre a qué personas que huyen de un país roto por la guerra se va a admitir".

Obama se refirió así a varios políticos conservadores en Estados Unidos que han apoyado ese tipo de discriminación. "Eso no es Estados Unidos. Eso no es lo que somos. No tenemos test religiosos para nuestra compasión", sentenció el presidente.

Obama recordó que cuando el papa Francisco estuvo de visita en EEUU no habló de cristianos perseguidos o de que los católicos acogieran a los de su misma religión, sino que dijo: "Proteged a las personas que son vulnerables".

NO DISCRIMINAMOS A LA GENTE POR SU FÉ

El presidente dijo que, pese a sus divergencias con su antecesor en el cargo, George W. Bush, él estuvo orgulloso cuando tras los atentados del 11-S en Nueva York el entonces presidente dijo que no se trataba de una guerra contra el islam. "Los valores que defendemos, los valores por los que luchamos contra el (grupo yihadista) Estado Islámico, son precisamente que no discriminamos a la gente por su fe", declaró.

"No matamos a gente porque son diferentes de nosotros. Eso es lo que nos separa de ellos", sostuvo.

En el aspecto humanitario, Obama dijo que las grandes potencias económicas y políticas reunidas en el G20 se han mostrado de acuerdo en que hay que hacer más "individual y colectivamente para afrontar la agonía del pueblo sirio".

El jefe del Gobierno estadounidense dijo que los fondos de ayuda son menos de la mitad de lo que se necesita y pidió a más naciones que contribuyan con "los recursos que esta crisis requiere".

"Respecto a los refugiados, está claro que países como Turquía, Líbano y Jordania están ya soportando una carga enorme que no se puede esperar que lleven solos", dijo.

Pero también recordó la necesidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos de todos los países.

Por ello, dijo que incluso mientras se acepta a más refugiados, incluidos sirios, hay que someterlos a chequeos regulares y controles de seguridad. "Nuestras naciones pueden dar la bienvenida a refugiados, que buscan seguridad desesperadamente, y garantizar nuestra propia seguridad. Podemos y debemos hacer ambas cosas", insistió.

Obama dijo que los países del G20 se han comprometido a "aumentar los controles fronterizos, compartiendo más información y reforzando los esfuerzos para evitar el flujo de combatientes extranjeros hacia y desde Siria e Irak".