Luis Enrique | @SEFUTBOL
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Jamás repitió un once como seleccionador y no lo hará en la final de La Cartuja ante Suecia, con la plaza de clasificación directa al Mundial 2022 en juego, un Luis Enrique Martínez que sorprende con cada equipo titular, pasa de jugar sin 9 puro a juntar dos bajo un 4-3-3 inamovible y de no citar a jugadores a, directamente, hacerlos debutar a su llegada por una lesión, como el último ejemplo de Raúl de Tomás.

Deja un aspecto positivo y es la cantidad de opciones para elegir que encuentra Luis Enrique hasta en los peores momentos. Como el actual, sin referentes recientes de su selección como Pedri, al que se añora desde la Eurocopa después de que su cuerpo dijese basta pese a su corta edad tras un primer año en la élite soportando la presión de Barça, ser el nuevo icono de la Roja y disputar los Juegos Olímpicos.

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También sin los hombres gol Ferran Torres y Mikel Oyarzabal. Sin dos futbolistas diferentes que dejan sin desborde a España con sus ausencias y rebajan la pegada, Ansu Fati y Yeremy Pino. O sin el físico imponente de Marcos Llorente, ganador eterno de duelos en una faceta que asegura recuperar pronto el balón para imponer un estilo.

Luis Enrique tiene una idea en la cabeza para cada partido, pero nada decidido de antemano. Y en función de las cualidades del rival y lo que palpa en los entrenamientos, entrega titularidades.

Ante Grecia decidió proteger a los dos únicos campeones que quedan en la convocatoria, Jordi Alba y Sergio Busquets, renunciando a su experiencia en un día en el que hacía falta por el peligro de recibir una amarilla que les impidiese estar en el duelo ante Suecia. Le salió bien. Por más que en la recta final del encuentro tuviese que recurrir a su capitán, Busi, para meterle anestesia al ritmo del partido que daba esperanzas a Grecia.

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En Sevilla se convertirá en el tercer jugador con más partidos en la historia de la selección, igualando los 133 de Xavi Hernández, aumentando la importancia de su figura, a la altura de los más grandes. La de un medio centro modesto que ha creado escuela. Rodri es prueba de ello. Su sucesor cuando llegue el momento del adiós, que de momento ha retrasado hasta el Mundial 2022.

De la gran imagen en la final de la Liga de Naciones ante Francia al equipo que ganó en Atenas, Luis Enrique introdujo hasta seis cambios con los regresos a la selección de Dani Carvajal, José Gayà y Álvaro Morata, la novedad de Íñigo Martínez en el centro de la zaga y el estreno de Raúl de Tomás, aún tímido como internacional para dejar escapar una clara oportunidad y no explotar su virtud en el remate. Solo cinco jugadores repitieron en el once.

Antes, de Kosovo al que inició en San Siro la final a cuatro de la Liga de Naciones, con exhibición ante Italia, se repitió el número de cambios. Hasta seis caras nuevas en el equipo titular. Numerosas variantes pero sin continuidad. Una filosofía extendida a un gran grupo de jugadores sin poder repetir el bloque que se despidió de la Eurocopa con tan buenas sensaciones.

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Lo que ha conseguido asegurar la selección es gol en sus partidos. Sin la pegada deseada, atascándose con frecuencia ante defensas de cinco y sin encontrar la fórmula que rebaje la incertidumbre ante equipos de una talla menor. Pero marcando once partidos consecutivos, un total de 25 dianas (2,27 tantos por choque). El segundo mejor registro de Luis Enrique, que no se queda a cero precisamente desde el último duelo ante Suecia en el mismo escenario, en el inicio del camino de la Eurocopa en La Cartuja.

Igualará el asturiano su mejor registro, doce choques con gol con los que comenzó en el cargo de seleccionador en su primera etapa, si logra marcar el domingo al conjunto escandinavo. Para ello se espera algún retoque en su equipo titular.

Junto a la presencia de Jordi Alba y Busquets, la posible entrada de César Azpilicueta en el lateral por la falta de ritmo de competición de Dani Carvajal para dos partidos completos en tres días y el regreso de Pau Torres al centro de la zaga. La opción de Carlos Soler y la vuelta al once de Dani Olmo de inicio. Variantes de un equipo en cambio constante.