El Real Madrid logró ante el Surne Bilbao Basket su quinto triunfo seguido, tres de ellos anotando más de 110 puntos; lo que le ha permitido espantar las dudas, tras firmar su peor comienzo histórico en la Euroliga mientras da muestras de empaparse del estilo de Pedro Martínez, fichado para el banquillo este verano.
Hay varios motivos que parecen explicar el cambio y justificar la permanencia del sello personal del técnico en un equipo donde los árboles de las derrotas fuera de casa ante el Dubai Basketball, el Anadolu Efes y el Hapoel IBI Tel Aviv más el duelo liguero decidido en la prórroga ante el Monbus Obradoiro, también a domicilio; han dificultado ver el bosque que supone haber ganado ya la Supercopa de la Euroliga y el resto de partidos, ofreciendo un baloncesto vistoso para el aficionado.
Más reconocible
A cada duelo este Real Madrid parece más reconocible, y esa idea la sustentan las estadísticas y las sensaciones.
Una de las más ilustrativas es que los de blanco solo han metido menos de 86 puntos en un partido oficial este curso, la visita a Dubai en la primera jornada de la máxima competición europea, y que en siete de ellos se ha ido por encima de los 98.
Es evidente que el grupo juega dando protagonismo al ataque e imprimiendo un ritmo muy fuerte, característico de lo que quiere su preparador. Mover bien el balón y a velocidad alta es capital, asumiendo que eso conlleva de manera natural un aumento de las pérdidas.
Menos pérdidas de balón
Así, de doce encuentros un total nueve los han acabado con 20 pases para canasta o más, igualando o superando los 30 en dos ocasiones.
Y ocho con 12 pérdidas o más, si bien estas últimas se van ajustando y ante el Bilbao solo se vieron 7, quedando ya lejos las mas de veinte que se dieron en los dos partidos de la Supercopa y en la visita al Anadolu, todos ellos en el arranque del curso.
El encuentro ante el cuadro vasco, con un balance de 30-7, fue de largo el más redondo. Tras el mismo Pedro Martínez indicó: "El dato estadístico que más me llama la atención son las 30 asistencias, un número muy alto; quiere decir que hemos jugado bien en equipo, que nos hemos pasado bien el balón. Todos los jugadores han destacado de forma positiva. Es una victoria muy de equipo, que eso hace que me guste más".
Ese enfrentamiento dejó también un dato nunca antes visto en liga en el club, el de 20 triples anotados, superando tres registros previos de 19: "Le doy un poco menos de valor al acierto y más a la intención de querer jugar rápido, de pasarse el balón, de estar preparado cuando te llega el balón porque hace que ese tiro tenga mejor porcentaje. Habrá días de menos acierto, pero lo importante es la intención. Si no metemos pero estamos haciendo buenos tiros, hay que seguir tirando".
El rendimiento de Maledon y Feliz
La confianza en los jugadores y la voluntad de animarles a intentarlo, sin miedo al fallo pero apelando a su responsabilidad para luego defender cuando toca, es un mensaje que parece haber calado muy bien en algunos. Quizás los ejemplos más claros sean dos de los armadores de juego, Theo Maledon y Andrés Feliz.
El primero, fichado hace dos temporadas desde el ASVEL como una de las grandes promesas del baloncesto europeo, ha firmado dobles dígitos de valoración en todos los partidos de liga y Euroliga, alcanzado incluso los 38 contra el Monbus Obradoiro y lo 40 contra el Hapoel IBI Tel Aviv.
En el caso de Feliz, su explosión definitiva llegó la semana pasada, superando hasta en dos ocasiones sus mejores registros en este apartado en la máxima competición europea, ante el ASVEL además anotando 8 de 11 en triples; y poniendo la guinda con un 18 frente al Surne Bilbao Basket.
Mentalidad
Esa voracidad y 'mentalidad', palabra que abunda en su vocabulario, es la que ayuda también a que haya cada vez más robos, más posesiones, más puntos en transición defensa-ataque y a que se muestren siempre competitivos, con solo una de las tres derrotas por más de cuatro puntos.
Sin embargo ese tren de alta velocidad amenaza con dejar algunos rezagados. Casos como el de Thimoté Luwawu-Cabarrot, gran fichaje del periodo estival y que está lejos de las expectativas generadas, o los de Sergio Llull y Olivier Sarr, 'olvidados' en la Euroliga pese a dejar buenas prestaciones en la competición doméstica, lo ilustran de momento.