Diomande llama a la puerta de Vinícius
Yan Diomande llegó al Real Madrid con un precio de estrella y ha pasado sus primeras semanas sometido al régimen de los principiantes. Banquillo, apariciones breves y un lugar secundario mientras José Mourinho le enseñaba que en el Bernabéu no basta con regatear.
Sin embargo, en Elche comenzó a parecerse al futbolista que había imaginado el club cuando pagó 125 millones de euros más variables por un extremo de 19 años.
El marfileño encadenó su segunda titularidad, después de estrenarse en el once frente al Rayo Vallecano, y completó su partido más convincente como madridista. De repente, Vinícius tiene una amenaza real para sacarle del once.
En el estadio Martínez Valero Diomande jugó casi siempre por la derecha, dio a Kylian Mbappé la asistencia del 0-2 y añadió al ataque algo que el equipo no encontraba con facilidad: desborde, descaro y metros ganados con el balón.
En total completó siete regates y dejó una sensación cada vez que recibió abierto, pegado a la línea de cal. Es un extremo que obliga a su par a retroceder antes incluso de que haya comenzado la jugada. Algo así como lo que reivindica Lamine Yamal de su paso por el Mundial: arrastra jugadores.
Todavía alterna decisiones brillantes con otras precipitadas, pero contra el Elche ya no pareció un joven invitado a disputar los últimos minutos. Pidió el balón, asumió riesgos, se equivocó y se levantó sin que le afectaran los errores.
Su mejor tramo, sin embargo, llegó tras la sustitución de Vinícius en el minuto 67. Diomande abandonó la derecha y se instaló en la izquierda, su territorio preferido.
Allí se le vio más cómodo y más dispuesto a dejarse llevar por el instinto. Pudo encarar hacia dentro con la pierna derecha, aparecer por zonas centrales y acelerar sin tener que corregir constantemente la dirección de sus movimientos.
Ese detalle deja una reflexión. La banda izquierda del Real Madrid tiene propietario desde hace años, pero Vinícius ha comenzado la temporada lejos de su mejor versión.
Sólo ha marcado un gol, su peor inicio goleador desde 2019, y su fútbol transmite dudas. Acumula jugadas mal resueltas, regates que no terminan de abrir el campo y una ansiedad que suele crecer cuando el partido se atasca.
Mourinho ha elegido un tratamiento muy distinto al de Xabi Alonso. El anterior técnico dejó dos veces a Vinícius en el banquillo a estas alturas de la pasada temporada y acostumbraba a sustituirlo bastante antes.
El portugués, en cambio, le ha concedido la titularidad en los siete encuentros y, salvo en Elche, lo ha mantenido sobre el césped hasta los minutos finales. Le exige más gol, pero trata de recuperarlo con minutos, confianza y protección pública.
Diomande introduce ahora una posibilidad incómoda. Puede jugar en la derecha y convivir con Vinícius, como hizo durante más de una hora en Elche, pero su versión más fluida apareció precisamente en el espacio reservado al brasileño.
La pregunta que deja el partido no es sólo si el marfileño merece continuar en el once frente al Atlético, sino si Mourinho se atrevería a situarlo en la izquierda aunque para ello tuviera que sentar a uno de los grandes nombres del vestuario.
Después del choque ante el Elche, el técnico portugués elogió a Diomande y su evolución: "Está creciendo. Físicamente se ve que tiene más minutos en las piernas. Tiene muy buena capacidad de trabajo, inteligencia, ha hecho un gran trabajo", afirmó.
Mourinho destacó el físico y el talento, pero también el trabajo y la inteligencia, dos condiciones que suelen decidir quién atraviesa la puerta de sus alineaciones.
Y los datos hablan por sí mismos: en defensa, Diomande ganó 12 duelos de 19. En ese aspecto, nadie logró mejores números sobre el césped del estadio Martínez Valero.
Pero el Metropolitano ofrecerá una prueba de otra dimensión. El Atlético concederá menos espacio, castigará las pérdidas y obligará a los extremos a trabajar también cuando el Madrid no tenga el balón.
Diomande todavía debe demostrar que su fútbol soporta esa exigencia, pero ha llegado al derbi en el mejor momento de su corta estancia en el club.
Hasta Elche perseguía un hueco en el equipo. Ahora empieza a discutir dónde debe jugar y quién tendría que apartarse para dejarle sitio.
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