¿Qué hemos aprendido de la Covid-19 durante estos 100 días?

¿Qué hemos aprendido de la Covid-19 durante estos 100 días?
El virus actúa sobre el sistema respiratorio |iSTOCK

La ciencia trabaja contrarreloj para ofrecer certezas y avances que nos permitan aprender a combatir el nuevo coronavirus. Desde su llegada, saltando de un animal a la especie humana y haciendo posible el contagio comunitario de persona a persona, son muchas las cosas que hemos aprendido sobre la marcha:

¿Cómo actúa la covid-19?

El SARS-CoV-2 está formado, como los otros virus ya conocidos de la misma familia, los coronavirus, por una cadena de ARN donde van sus genes y una cubierta lipídica con las proteínas que les permiten adherirse y entrar en las células del cuerpo que invaden. Sin ellas no son nada, no podrían sobrevivir ni reproducirse. De ahí que es capital conocer exactamente cómo se adhiere a nuestras células y cómo es capaz de replicarse para seguir infectando. Si conociéramos ese mecanismo, sería posible elaborar fármacos eficaces para cortar el contagio. Aún faltan detalles que pueden ser determinantes para el futuro.

Sabíamos que la familia “coronavirus” existía ya entre nosotros, cuatro de ellos eran causantes de buena parte de los resfriados comunes y otros dos ampliaron la familia: el SARS-CoV-1, responsable de la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo en 2002 en China. Comenzó en noviembre y un año más tarde casi nadie hablaba ya de ella. Se detectó por primera vez en la provincia china de Guangdong, y luego se propagó a más de 30 países. Infectó a 8.098 personas en todo el mundo causando 774 muertes, con una letalidad del 10%.

Años después, en 2012, apareció el síndrome respiratorio de Medio Oriente, una enfermedad respiratoria aguda grave causada por el coronavirus identificado en dromedarios como MERS-CoV, con una mortalidad del 34% (2.494 casos y 858 muertes).

¿Cuál es el origen de la covid-19?

El origen de este virus sigue siendo una incógnita. Se conocía que algunas especies de murciélagos y el pangolín malayo, usado como alimento y en medicina tradicional china, son reservorios de virus bastante parecidos, pero no sabemos aún cómo se produjo el salto entre especies y cómo el virus, ya entre los humanos, se adaptó para replicarse y sobrevivir. Es cierto que parece confirmarse que cuando esto ocurre el virus es más agresivo al principio de la infección en otra especie y que, con el tiempo, se va adaptando al huésped y debilita su acción infectiva.

Ahora tenemos un “ejemplar” nuevo, el SARS-CoV-2, que ha sorprendido por su espectacular rapidez de propagación y por hacer que muchas personas infectadas no tuvieran síntomas mientras infectaban a sus contactos. Esto está siendo un descubrimiento porque esa característica hace que durante los 3-6 días primeros de la infección, la persona afectada no tiene síntomas, pero sí puede contagiar, de ahí la importancia de realizar pruebas de antígenos, PCR, en personas sospechosas de haber sido un contacto con algún infectado confirmado.

¿A quién afecta con más gravedad?

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención a la gente sobre el coronavirus es su distinta gravedad entre la población afectada. Mientras los niños apenas han sufrido efectos graves, las personas mayores, con patología crónica y polimedicados han sufrido hospitalizaciones prolongadas, ingresos muy largos en las UCI y una elevada mortalidad.

El 86% de las muertes en nuestro país, se han registrado entre los mayores de 70 años; entre los adultos de edades entre 50 y 60 años, en cambio, la letalidad ha sido del 1,5%

¿Cuál es su forma de contagio?

Lo único bueno en caso de sufrir un nuevo brote del Covid-19 es que ya vamos a saber cómo prevenirlo, como también pasó con el VIH. Además, es muy posible, según dicen expertos de la OMS, que el coronavirus continúe entre nosotros y que forme parte de la vida humana a partir de ahora.

De manera que conviene recordar cómo puede pasar de persona a persona. Lo hace a través de las secreciones de sujetos infectados mediante las gotas respiratorias, de un tamaño superior a 5 micras (capaces de transmitirse a distancias de hasta 2 metros) expulsadas por el enfermo al toser, estornudar o hablar.

Otra forma de contagiarse es tocando superficies contaminadas por esas secreciones seguido del contacto con la mucosa de la boca, la nariz y los ojos si bien, a temperaturas ambiente superiores a los 30 grados, la supervivencia del virus es más corta porque el calor y la luz ultravioleta del Sol hace que esas gotas, al salir exhaladas, se sequen antes y por lo mismo caigan antes a una superficie o al suelo.

Durante esta pandemia hemos conocidom gracias a las investigaciones específicas realizadas al efecto, que el virus es estable en diversas superficies: resisten cuatro horas sobre el cobre (monedas), un día entero en el cartón y de dos a tres días en el plástico o el acero inoxidable.

En contra de algunos de los muchos bulos surgidos durante esta pandemia, no puede transmitirse a través de picaduras de mosquitos. Tampoco hay ninguna prueba de que el nuevo coronavirus infecte a animales de compañía como los perros y los gatos.

De ahí la importancia de adoptar medidas higiénicas como el uso de mascarillas y de guantes, aunque baste un simple lavado de manos con agua y jabón para que el virus sea historia.

¿Cuáles son los síntomas de la covid-19?

Un asunto que ha suscitado diferentes vías de investigación ante la enfermedad causada por este coronavirus es que uno de cada tres pacientes hospitalizados por covid-19 en España desarrolló dificultad respiratoria y uno de cada cinco falleció.

Los síntomas más característicos a su ingreso eran fiebre, tos y dolor muscular. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en China, un estudio reciente en varios países europeos se ha podido comprobar que en torno al 80% de los pacientes diagnosticados de covid-19 refiere una pérdida total del sentido del olfato (anosmia) y el 88% algún grado de alteración del gusto.

Otras investigaciones han advertido de una relación extraña entre la infección del SARS-CoV-2 y el llamado Síndrome de “Kawasaki” que afectaría especialmente a niños. Los niños que presentan esta enfermedad pueden experimentar o no fiebre y manifiestan síntomas tales como dolor abdominal acompañado de síntomas gastrointestinales, diarrea y vómitos.

En un principio se presenta un estado general aceptable, pero pueden evolucionar en poco tiempo hacia un shock con taquicardia e hipertensión.

¿Existe un tratamiento eficaz contra la covid-19?

Ante la inexistencia de fármacos específicos eficaces, es un virus que no existía hace apenas 5 meses, los científicos están probando algunos de los fármacos ya conocidos para luchar contra otras enfermedades y probar su eficacia ante la covid-19.

Los primeros en utilizarse fueron la hidroxicloroquina, empleado frente a la malaria y el Remdesivir, un fármaco nuevo desarrollado frente al cólera, así como la asociación Ritonavir/Lopinavir, utilizado en la infección por VIH con éxito.

Uno de los más recientes ensayos clínicos sugiere que Remdesivir es más eficaz contra la covid-19 si se administra antes de que los pacientes requieran ventilación mecánica.

Además de las neumonías bilaterales por las que la gran mayoría de los pacientes de Covid precisaban el ingreso hospitalario, una de las principales complicaciones que dificulta el manejo de los pacientes con COVID-19 es la formación de trombos o coágulos de sangre que puede provocar eventos tromboembólicos potencialmente mortales.

Un reciente estudio, publicado en The Journal of the American College of Cardiology (JACC), explicaba que la respuesta inflamatoria que provoca el virus favorece la aparición de trombosis venosa o arterial, así como de lesión miocárdica, miocarditis y arritmia.

Los resultados mostraron que el tratamiento con anticoagulantes se asoció con una mejor supervivencia hospitalaria entre los pacientes con COVID-19, tanto dentro como fuera de la unidad de cuidados intensivos. Así pues, la investigación podría cambiar las guías de tratamiento para prevenir la coagulación asociada con el coronavirus.

¿Cuándo habrá una vacuna?

En la actualidad hay una veintena de proyectos de vacuna contra el SARS-CoV-2. Habitualmente, el período para que una vacuna pueda estar disponible para su uso a nivel masivo es de al menos entre 12 y 18 meses, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En España hay dos proyectos muy adelantados que podrían ser eficaces, aunque aún es pronto. Lo más importante en ese sentido es que la vacuna además de ser eficaz en la generación de inmunidad frente al virus debe ser segura y susceptible de poder ser fabricada en grandes cantidades para llegar a todo el mundo. Esto supone, hoy en día, el mayor reto científico de la historia

Para algunos destacados científicos, los virus eran un conjunto de “malas noticias envueltas en proteína”. Aunque la vía de transmisión de este virus es similar al de la Gripe, el SARS-CoV-2 tiene un ritmo de mutación 1.000 veces más lento que el de la gripe o el VIH. Esa es una ventaja que los investigadores esperan aprovechar de cara a encontrar fármacos eficaces o vacunas con capacidad de generar inmunidad duradera.

¿Cuánta gente ha pasado ya la enfermedad?

Una forma de lograr la inmunidad de grupo, o inmunidad de rebaño, (primera idea tanto del primer ministro inglés, Boris Johnson y del presidente norteamericano, Donald Trump) es cuando un 60-70% de la población la adquiera de manera natural tras haber pasado la enfermedad y haberse recuperado.

Y aquí es donde la covid-19 se vuelve especialmente peligrosa: si dejamos que el virus circule libremente y que las personas se infecten para que adquieran inmunidad de manera incontrolada, el sistema sanitario colapsaría, provocando la pérdida innecesaria de vidas humanas.

En España, los primeros datos arrojados por el estudio de seroprevalencia que lleva a cabo el Ministerio de Sanidad son bastante desalentadores. Tan solo un 5% de la población española habría generado anticuerpos, por lo que esa "inmunidad de rebaño" sin vacuna se antoja como un horizonte extremadamente difícil de alcanzar, sobre todo teniendo en cuenta el elevado coste humano, sanitario y económico que ha implicado un porcentaje tan bajo.

Y si hay un nuevo brote ¿qué pasará?

Si mantenemos aislados a los individuos infectados y reducimos al máximo sus interacciones con otros individuos, conseguiremos cortar las cadenas de contagio y reducir así el número de nuevos infectados por unidad de tiempo.

Aquí es cuando, una vez más, el SAR-CoV-2 nos lo pone difícil. La covid-19 es una enfermedad que se transmite en una proporción no despreciable, tanto en fase presintomática, antes de que se desarrollen síntomas, como de manera asintomática.

Por esto algunos especialistas y políticos han propuesto hacer pruebas de anticuerpos a toda la población. Sin embargo, esta opción ha sido considerada por la gran mayoría de epidemiólogos como inútil.

Un reciente estudio, desarrollado junto a investigadores de la Fundación ISI de Turín, de la Universidad Carlos III de Madrid, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad Northeastern de Boston, plantea que sólo necesitamos rastrear entre un 20% y un 40% de los contactos, lo que significa que, en promedio, tendríamos en cuarentena a alrededor del 10% de la población. Este porcentaje puede parecer alto, pero es muy bajo si lo comparamos con tener el 80-90% de la población recluida como en la fase más restrictiva del confinamiento.

De ahí que, para el coronavirus, como lo ha sido para el VIH, la prevención, las campañas de protección para que la gente entienda los riesgos y asuma medidas para evitarlos van a ser medidas muy necesarias.