La solidaridad no coge vacaciones en Navidad

En la iglesia de San Antón no cogen vacaciones en Navidad. Al contrario, la actividad se acelera con la llegada del frío y todavía en plena pandemia. Este proyecto solidario que lidera el Padre Ángel, Mensajeros de la Paz, se ha tenido que adaptar también a las restricciones provocadas por la covid, nos cuenta su director general, Sergio Mella.

"Intentamos dar una atención telefónica o por correo electrónico para evitar lo más posible la atención presencial", dice Mella. "Ahora servimos las comidas en modo take away. La parte de socialización, tan importante para estas personas que en su mayoría se encuentran solas, ahora no es posible", asegura.

"No nos damos cuenta de lo importante que es escuchar"

Esta singular parroquia del centro de Madrid proporciona algo más que alimentos y topa. "No nos damos cuenta de lo importante que es escuchar", asegura Mella, "hay muchos mayores y personas sin hogar que viven en una soledad no deseada".

El Padre Ángel, Josema Yuste y Karina, protagonistas de un Café y Parole solidario
El Padre Ángel, Josema Yuste y Karina, protagonistas de un Café y Parole solidario
El Padre Ángel, Josema Yuste y Karina, protagonistas de un Café y Parole solidario

El Padre Ángel, Josema Yuste y Karina, protagonistas de un Café y Parole solidario

Mensajeros de la Paz atiende a 11.000 personas mayores en sus residencias y también a través del teléfono dorado, para acompañar a personas que se sienten solas, especialmente en fechas como estas.

El compromiso de Mensajeros de la Paz con las personas vulnerables se ha mantenido durante la pandemia. "En los peores momentos del confinamiento, la mayoría de trabajadores de las residencias y centros sociosanitarios, usaban sus propios medios para poner en contacto a los mayores con sus familias", asegura Mella.

NUEVOS PERFILES DE PERSONAS VULNERABLES

Una voluntaria de Mensajeros de la Paz organiza las bolsas de un reparto de alimentos |EUROPA PRESS

La crisis del coronavirus ha obligado a solicitar ayuda a un perfil nuevo de personas. Las llamadas colas del hambre se han incrementado con gente que ha perdido su medio de subsistencia a raíz de la crisis: "Ha aumentado el número de familias que se han quedado sin trabajo y necesitan una ayuda para llegar", explica Mella.

A pesar de este incremento, Mensajeros de la Paz sigue atendiendo a las personas sin hogar, así como a niños desfavorecidos, personas con discapacidad y mujeres víctimas de violencia de género.

La atención esencial es necesaria pero también la reinserción

La atención esencial es necesaria pero también la reinserción. Mensajeros de la Paz cuenta con nueve hogares de oportunidad para la reinserción social de personas sin hogar, para mayores, para jóvenes, para mujeres y para refugiados. A través de cursos de formación, les ayudan a encontrar trabajo y valerse por sí mismos, nos cuenta Mella.

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