Un Real Madrid con ausencias busca las semifinales de la Champions ante el Atlético

Real Madrid y Atlético de Madrid protagonizan este miércoles un apasionante derbi trasladado a la competición de clubes más prestigiosa del mundo, la Liga de Campeones, que será sinónimo de éxito para el vencedor y de profunda decepción para el derrotado. El partido, además, estará marcado por las importantes bajas del equipo madridista y su impotencia tras siete partidos sin encontrar la fórmula de vencer al bloque rojiblanco.

Siete encuentros sin ganar al eterno rival empujan a Carlo Ancelotti a vivir un juicio sobre su futuro marcado por la adversidad. Un castigo futbolístico por su falta de fe en las rotaciones, deja al técnico madridista sin cuatro titulares indiscutibles. De una importancia mayor la ausencia del brasileño Marcelo, por una sanción evitable por una cartulina a segundos de acabar el partido de ida, que le resta un arma ofensiva y el factor sorpresa. Con el portugués Fabio Coentrao empujado a jugar, lejos de su mejor estado, un partido clave en una temporada marcada por sus ausencias y su falta de compromiso.

Tan vital como la ausencia en el centro del campo del croata Luka Modric, el futbolista que maneja el ritmo del partido, del juego, el que rompe líneas del rival. Poco tendrán que ver las cualidades que podrá aportar su sustituto, Asier Illarramendi, y será Isco Alarcón el jugador del que dependa la conexión con los hombres de ataque.

La mala fortuna también se cebó con el galés Gareth Bale, ausente por una lesión muscular en un gemelo, y el francés Karim Benzema, que sufrió un esguince de rodilla en la ida. El mexicano Javier 'Chicharito' Hernández será el 'nueve' en un día que tanto esperaba desde que llegó al Real Madrid.

Jugadores que no han sentido la confianza de Ancelotti en toda la campaña son los que ahora tienen en sus manos el futuro del italiano. La eliminación y un nuevo tropiezo ante la 'bestia negra' de la temporada, convertiría en fracaso un año que quedaría en función de las opciones de arrebatar el título de Liga al Barça.

El Real Madrid huye del pesimismo, presume de plantilla y afición, a la que pide crear un ambiente en el Santiago Bernabéu que le empuje a semifinales en una noche mágica. El pasado juega a su favor en estadísticas. De 22 eliminatorias europeas que jugó tras un empate a domicilio, tan sólo en una, precisamente después de un empate sin goles, se quedó fuera.

Es el mismo número de partidos consecutivos, 22, que lleva marcando como local en la Liga de Campeones, desde una noche negra, cuando perdió en semifinales ante otro equipo español, el Barcelona, y Pepe vio una tarjeta roja directa que hizo estallar a José Mourinho, entonces entrenador del equipo blanco, en una rueda de prensa.

El presente del Real Madrid marca una tendencia a corregir de inmediato. La mejor imagen de los de Ancelotti no sirvió para vencer en la Liga en el Camp Nou al Barcelona ni en competición europea en el Vicente Calderón.

Su reto es repetir el nivel de la primera parte de la ida. Es el camino para derribar un muro rojiblanco.

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