El coronavirus nos ha vuelto más hipocondríacos

El coronavirus nos ha vuelto más hipocondríacos

Termómetros electrónicos, aparatos para medir el oxígeno en sangre… En esta crisis sanitaria los aparatos médicos para autodiagnosticarse han visto aumentar su demanda.

Su venta se ha disparado porque hay una parte de la población que vive esta pandemia con estrés y necesitan controlar su estado de salud.

Los expertos aseguran que hay que tener mucho cuidado porque estos aparatos pueden “llegar a engañar”. Por ejemplo, el oxímetro mide la cantidad de oxígeno en sangre y si en algún momento lo vemos por debajo del 90% nos preocupamos.

Una mascarilla que cambia de color con el aumento de la temperatura
Una mascarilla que cambia de color con el aumento de la temperatura
Una mascarilla que cambia de color con el aumento de la temperatura

Una mascarilla que cambia de color con el aumento de la temperatura

Hay que tener en cuenta que estos aparatos tienen un margen de error: si tenemos las manos frías o con muy poco movimiento, nos pueden dar valores bajos sin tener necesariamente una bajada de oxígeno.

Estar pendientes constantemente de la temperatura tampoco es bueno. Si el termómetro marca 37,5, nos saltan todas las alarmas, pero esta temperatura nos puede venir por mil cosas, no tiene por qué tratarse de coronavirus.

Obsesionarnos con nuestra salud tiene un nombre: hipocondríaco o adicto al sobrediagnóstico y se traduce en cuadros de angustia, miedo, ansiedad y consultas médicas innecesarias.