"La anorexia cambió mi vida. Nunca veo lo que quiero ver"

"Nunca veo lo que quiero ver"
"Nunca veo lo que quiero ver"

Los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguraban que 1 de cada 10 chicas entre los 16 y los 24 años de edad tenían Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). “¡Mi edad!”, pensé, “pero en mi entorno no ocurre”, afirmé muy segura de ello. Aun así, para comprobarlo, lancé un par de preguntas a través de una historia de Instagram.

Como quien no espera respuesta, aparté el móvil. Después de unos minutos, empezó a vibrar. Un “Yo te puedo ayudar” desencadenaba una oleada de respuestas.

"Dejé de relacionarme"

Padezco anorexia nerviosa”, comentaba un mensaje. “Hace tantos años que lo padezco que me cuesta recordar el momento concreto en el que me di cuenta de ello. Fue en la adolescencia, sobre los 16 años”, afirmaba.

“Puedo resumirte todo en una frase: Nunca veo lo que quiero ver”

Los mensajes en su mayoría eran de chicas, pero, también respondía un chico: "Me da vergüenza pero me obsesioné con estar en forma, me obsesioné con la comida."

"Me obsesioné con estar en forma"

El feminismo me ha salvado literalmente la vida”, advertía otro de aquellos comentarios, “estuve en tratamiento dos años por bulimia. Me sentía fea. Siempre nos dijeron que teníamos que estar delgadas que teníamos que ser guapas. Entonces, apareció en mis manos un libro de Virginie Despentes y empecé a comprender la presión sobre mi cuerpo era una manipulación del sistema”.

"El feminismo me salvó la vida"

El mayor desafió en el tratamiento de la anorexia y la bulimia es hacer que el paciente reconozca su conducta alimentaria como un problema y no como una solución a otros problemas. Sin embargo, la mayoría de las personas que sufren este tipo de trastornos niegan tenerlos.

ROMPIENDO SILENCIOS

No era lejano ni ajeno. Estaba en mi entorno, eran biólogas, psicólogas, nutricionistas e incluso periodistas.

Quince personas que a través de una pantalla de móvil gritaban, rompían silencios, derribaban tabús y estereotipos dentro de una sociedad que no comprendía su enfermedad. Quince personas que cambiaban su mundo. El nuestro.