“Espero que nunca me traten diferente"

“Espero que nunca me traten diferente"

Ana tiene 16 años y nació sin brazos y con una enfermedad que le obliga a desplazarse en silla de ruedas eléctrica. Además de acudir a sus clases de tercero de la ESO, es cinturón amarillo de karate y un ejemplo a seguir.

Coge la tarjeta y lee la pregunta: “¿Te tratan diferente?

Mira para cámara y afirma: “Yo me siento bastante integrada en mi entorno y yo creo que a día de hoy todavía no me han tratado diferente. Espero que nunca lo hagan”

“Espero que nunca me traten diferente"

Hay personas que nacen sin brazos o sin piernas. Otros pierden algún miembro por un accidente de tráfico, laboral o deportivo, o por una herida de guerra. Y a veces la cirugía utiliza la amputación para controlar una enfermedad, como un tumor maligno o una gangrena. Sea cual sea la causa, todas las personas que sufren la falta de alguna extremidad tienen problemas en común: los precios desorbitados de las prótesis, la falta de ayudas por parte de la administración, el difícil reconocimiento de la discapacidad y las barreras arquitectónicas.