El drama de Paz y su familia, que siguen sin saber dónde está el cadáver de su padre

El drama de Paz y su familia, que siguen sin saber dónde está el cadáver de su padre

La saturación de las morgues y las funerarias por el coronavirus ha hecho que muchas familias que han perdido a un ser querido no sepan dónde está hasta que no pasan horas, días en algunos casos y muchos días como en el caso de Paz Azuaga, que vive una situación angustiosa porque su padre falleció el 28 de marzo y aún no sabe dónde está el cadáver.

Todavía en este 7 de abril no ha podido averiguar dónde se encuentra el cadáver de su padre: “No, no lo sé –dice a Telemadrid- y ya ni hablo de lo que hemos tenido que hacer con el tema del papeleo”.

Por humanidad

“Ni la funeraria ni la compañía de seguros dicen nada, dicen que lo lleva uno u otro. Mi padre llevaba pagando toda la vida el seguro de decesos. En esta situación, que ya es muy dura para las familias, espero de verdad que pongan medidas para el seguimiento de los cuerpos porque es lo mínimo, porque no podemos avanzar, si no es así”.

“Yo sé que es difícil en una situación de saturación, pero que tengan en cuenta que somos seres humanos”, manifiesta a Telemadrid.

Confusión y peripecias sin sentido

El sábado 28 de marzo murió su padre, pero antes de que ocurriera la doctora que le trataba les dijo que fueran facilitando la documentación y que avisaran a la aseguradora Santa Lucía. Lo hicieron, pero ya desde el principio todo empezó a ir mal. La funeraria tenía que llevar el certificado de defunción y como no llegaba la doctora al día siguiente después de trabajar 24 horas tuvo que ir a una farmacia a comprar el documento.

Un gran dolor

Ante las dificultades para incinerar en Madrid, la funeraria les propuso hacerlo en cualquier otro sitio de España. Y ya no volvieron a saber dónde estaba realmente su padre, hasta que por un conocido supieron que el jueves día 2 estaba en el tanatorio de Móstoles.

Intentaron ponerse en contacto con la aseguradora y la funeraria y sólo les decían que tomaban nota y lo pasaban. Así hasta el sábado que el conocido volvió a decirles que le iban a trasladar a El Ferrol. Y a partir de ahí, nada. Siguen sin saber dónde está el cuerpo y denuncian el gran dolor que les está provocando esta situación.