El doble estigma de ser mayor LGTBI: represión y soledad

Primera Residencia y Centro de Día especializada en personas mayores LGTBI en Villaverde
Primera Residencia y Centro de Día especializada en personas mayores LGTBI en Villaverde

Este Orgullo 2019 en Madrid se ha enfocado hacia el colectivo de los mayores LGTBI, aunque muchos denuncian que por desgracia se trata de un eslogan vacío. "Es una frase maravillosa, pero no nos han dado voz a los mayores. Es un brindis al sol", lamenta Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26-D.

Solamente en la Comunidad de Madrid viven 160.000 personas mayores LGTBI. En toda España son más de 900.000.

Sin embargo, desde las asociaciones lamentan que las personas mayores lesbianas, gays, transexuales y bisexuales han perdido injustamente el derecho a vivir su identidad y su sexualidad con dignidad.

“Nos dicen que les echarán de menos cuando un vecino huela sus cadáveres"

Desde la Fundación 26 de diciembre constatan que muchos mayores no han podido trabajar porque se les ha marginado o excluido del mercado laboral. "Muchos son autónomos y ahora se ven obligados a malvivir con 600 euros mensuales o acudir a comedores sociales. Nuestros mayores viven bajo una situación de maltrato institucional. No digamos de los que viven con VIH y se enfrentan a un doble estigma social. Nadie se preocupa de ellos. ¿Quién se preocupa de las transexuales mayores que están tiradas por la calle? ¿Quién les va a atender si sufren patologías como un ictus, demencia, párkinson o alzhéimer? Algunos nos dicen que solamente les echaran de menos cuando un vecino huela su cadáver”, denuncia Armenteros.

Por eso, la Fundación 26 de diciembre trabaja con este colectivo vulnerable con un grupo de voluntarios que ayuda a paliar el abandono y la soledad de los mayores LGTBI.

Obras de la Residencia y Centro de Día especializada en personas mayores LGTBI / Fundación 26 de diciembre
Interés internacional por la primera residencia pública para mayores LGTBI

Desde esta asociación acogen con esperanza la apertura de la primera residencia pública para mayores LGTBI. Para este fin, la Comunidad de Madrid cedía en abril de 2018 y de manera gratuita un edificio de cuatro plantas situado en la calle Arroyo Bueno de Villaverde a la Fundación 26 de diciembre. El edificio era una antigua residencia, de 3.300 metros cuadrados aproximadamente, que estaba abandonada y en muy mal estado.

El objetivo es construir, buscar y fomentar espacios físicos y sociales, así como actividades, adaptadas y pensadas para el colectivo de mayores LGTBI.

Una residencia pública pionera en el mundo que ha despertado el interés fuera de nuestras fronteras. Federico Armenteros, el presidente de la Fundación 26D, ha presentado en Sao Paulo el proyecto de la residencia este 24 de junio.

"El colectivo LGTBI de mayores necesita un cuidado personalizado. Y en este centro lo tendrán. La ventaja es que está bastante bien comunicada con metros y cercanías. Ahora estamos en la fase inicial para intervenir en el tejado y las fachadas", afirma Armenteros, quien defiende la necesidad de que la residencia abra sus puertas.

"Nadie ha educado ni ha formado al personal que atiende a las personas mayores para la diversidad"

"Nadie ha educado ni ha formado al personal que atiende a las personas mayores para la diversidad. Tienen que tener habilidades suficientes para darle al mayor una atención personalizada. A una persona heterosexual no le han metido en la cárcel por su orientación sexual y a nuestra generación si lo han vivido. Los mayores de 70 han vivido la dictadura y un estigma de ser pecador, enfermo y les han hecho caer en depresiones y baja autoestima. No han tenido el mismo recorrido vital que el resto de los mayores heterosexuales. Queremos un centro de mayores LGTBI para trabajar la inclusión" argumenta Armenteros.

“Los mayores LGTBI prefieren morir en soledad antes de tener que volver al armario en una residencia donde saben que no se sienten acogidos, no se les va a respetar y no pueden compartir más que el espacio y el silencio. A las personas de nuestra generación no se nos ha permitido expresar nuestros afectos en público. Las leyes de matrimonio igualitario no han cambiado la vida de muchos mayores que viven su identidad en la más absoluta soledad”, asegura Armenteros.

Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de diciembre / Archivo
62 plazas de residencia y 28 de centro de día

La apertura de la residencia depende de los técnicos y llevará unos seis meses. Es una residencia pública de gestión privada y la llevará la Fundación 26 de diciembre, sin ánimo de lucro.

La capacidad de este centro socio sanitario serán 62 plazas de residencia y 28 de centro de día con medio centenar de personas contratadas. "Ofreceremos una atención muy individualizada. Hemos hecho un cálculo y el coste será de alrededor de 2.000 euros mensuales. Incluiremos también cuidados paliativos en la residencia. Estoy convencido de que se quedará tan pequeña que se abrirá otra rápidamente. No hay ninguna residencia pública en España ni en el mundo", afirma el promotor de la iniciativa.

Y en el horizonte, un deseo: "Esperamos que la primera residencia pública LGTBI sea una realidad poder abrirla este próximo 26 de diciembre, un día en el que celebraremos los 41 años desde la derogación de la ley de peligrosidad y rehabilitación social".

La atención residencial especializada a personas mayores lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB), preferentemente, por medio de la construcción o adecuación de espacios físicos adaptados a sus necesidades tanto físicas, psicológicas y emocionales como sociales, es una acción recogida en la Legislación Autonómica de Madrid.