La líder de Femen defiende su "pacifismo" y acusa a los provida de atacarlas

En el juicio por irrumpir semidesnudas en una marcha antiabortista el 17 de noviembre de 2013

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| 19.07.2016 - 07:42 h
REDACCIÓN
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La líder del movimiento feminista Femen, Lara Alcázar, ha manifestado este martes que lo que pretendía al irrumpir en una manifestación contra el aborto el pasado 17 de noviembre era llevar a cabo una protesta pacífica para reivindicar el derecho de las mujeres a decidir sobre la interrupción en el embarazo y en ningún momento provocar una acción violenta. Así se ha expresado Alcázar durante su declaración ante la magistrada del Juzgado de lo Penal 19 de Madrid que hoy la juzga a ella y otras cuatro miembros del colectivo por irrumpir en dicha marcha con el torso descubierto. La líder del movimiento, que ha respondido sólo a las preguntas de su defensa, ha hecho hincapié en que pretendían que la protesta fuera pacífica, tal y como ha definido al colectivo que lidera.

La Fiscalía, por su parte, ha elevado a definitiva su petición de nueve meses de prisión y una multa de 1.800 euros por delitos de desorden público, resistencia a la autoridad, además de delito contra derechos fundamentales y libertades públicas, argumentando que la intención de las jóvenes no era la de protestar de forma pacífica sino que lo hicieron con una conducta violenta. Por su parte, la Asociación Enraizados en Cristo y en la Sociedad, que ejerce de acusación, solicita penas de seis años y medio de prisión para cada una de ellas.

Durante su declaración, Alcázar ha dicho que no opusieron resistencia a la actuación de la Policía, más bien al contrario, cuando los agentes les apartaron de la marcha se quedaron en el perímetro que estaba marcado. "Nos sentimos reconfortadas porque las personas que estaban allí nos estaban atacando. De no ser por aquella intervención hubiéramos salido peor paradas", ha dicho, al tiempo que ha enfatizado que solo pretendían tomar una fotografía para mostrar las posturas enfrentadas sobre la cuestión del aborto entre las asociaciones provida y su colectivo.

"Nuestras protestas son siempre pacíficas, nunca hacemos uso de la violencia. Cuando acudimos al lugar para hacer la fotografía y pusimos un pie en la calle vimos cómo las personas que estaban al principio de la manifestación se abalanzaron con nosotros, nos zarandearon, nos dieron con paraguas, nos pintaron con pintura roja y se formó un caos", ha denunciado.

LA DEFENSA NO VE DELITO

El Ministerio Público se ha basado en las declaraciones de los testigos --tres manifestantes y tres agentes de Policía que integraban el dispositivo de seguridad-- para argumentar que la marcha, convocada por Hazte Oír y Derecho a la Vida, estaba debidamente comunicada y cumplía la normativa, mientras que las acusadas "irrumpieron en la misma y fueron directas a la cabecera". La fiscal considera que la actitud de las acusadas demuestra que el objetivo era reventar la marcha, aunque solo fuera momentáneamente.

La defensa de las acusadas, ejercida por Endika Zulueta, ha cuestionado las declaraciones de los testigos y ha rechazado que las acciones protagonizadas por sus defendidas sean constitutivas de delito penal sino más bien propias de una falta de desobediencia. Además, ha negado que se produzca obscenidad por el hecho de que cinco mujeres se desnuden de cintura para arriba. "Podrá ser éticamente reprochable, gustar más o menos, pero no es una obscenidad", ha argumentado.

Por su parte, la primera de las testigos ha aseverado que ella y sus hijos iban encabezando la marcha, cuando de repente las cinco jóvenes se quitaron las camiseta e irrumpieron en la misma, al grito de aborto es sagrado. La testigo ha aseverado que comenzaron a "gesticular y amenazar" y que iban pintadas con pintura roja, por lo que pensaba que ya venían así de casa.

"IBAN A LO BESTIA"

A diferencia de lo declarado por las acusadas, la testigo afirma que sí opusieron resistencia cuando agentes de la Policia intentaron reducirlas y que lanzaron patadas contra los allí presentes. "Yo vi vulnerado mi derecho a manifestarme porque iba pacíficamente y ellas interrumpieron de una forma que violentó mis derechos y los de mis hijos", ha explicado la testigo que ha reconocido que la manifestación tuvo que pararse durante unos quince minutos.

Ante la magistrada han prestado declaración dos testigos más que, en la línea con lo expuesto por la anterior manifestante, han reconocido que se trataba de una marcha "festiva y alegre" donde tenía especial protagonismo las familias y en la que participaban muchos menores. Una de ellas, ha denunciado que fue agredida por una de las integrantes de Femen, que le asestó un codazo en las costillas, tal y como lo constata el informe del forense.

"Me asusté, estaba histérica, la Policía apareció rapidísimo. Vi cómo daban golpes a los agentes; les intentaban quitar de allí pero se resistieron a ser retiradas. Una de ellas levantó la pierna para dar a mi madre y el policía la vio y lo evitó", explica la testigo que participaba de voluntaria en la marcha, interrumpida por las cinco jóvenes que aparecieron "a lo bestia" al grito de "joderos" o "aborto es sagrado".

Por su parte, un agente de Policía que formaba parte del dispositivo de seguridad ha declarado ante la magistrada que él se encontraba en la cabecera de la marcha cuando, a la altura de la calle Cedaceros, las jóvenes se abalanzaron sobre la misma, hecho por el cual se vieron obligados a intervenir. En concreto ha aseverado que "salieron corriendo" de una esquina y "embistieron" el principio de la marcha, por lo que tuvieron que sujetarlas por los brazos.